Que vienen los hombres ¡¡¡¡¡ - 2º parte

       EL DESASTRE

En uno de los barrios más extremos de la ciudad, una de las familias, cuando llegaron a su casa, comentaron cómo se había quedado la explanada,  a pesar del aviso del alcalde, comprobando que la mayoría de la gente se habia despreocupado de recoger los desperdicios y dejar todo en condiciones. Por lo tanto Damián el padre, y sus hijos Joaquín y David, se levantarían temprano para ir a limpiar todo lo que allí se había quedado.

Hacía bastante tiempo que había oscurecido, pero sin embargo se veian unos resplandores como de un amanecer extraño.

En el bosque se sentía una cierta inquietud y los animalillos olfateaban el ambiente con ansiedad y temor, presentían que algo malo estaba ocurriendo a su alrededor, ninguno se refugiaba en sus madrigueras o nidos, cuando de repente empezaron a correr, volar, huir en definitiva del extremo más cercano a la explanada donde se habían concentrado los humanos.

- Qué pasa? preguntó una ardilla a un conejo que veía venir corriendo muy veloz

- ¡Huid, huid todos, el bosque se quema, corred......

Efectivamente, a causa del rescoldo de una hoguera mál apagada y que fué avivado por unas pequeñas ráfagas de viento, se fué reavivando un fuego, si añadimos que el mismo viento arrastraba los papeles que había dispersos por la zona, los pequeños rastrojos secos y la propia hierba que se secaba a consecuencia de ese fuego, se fué extendiendo poco a poco hasta la linde del bosque, siendo a partir de ese momento el comienzo del desastre más grande que podrían recordar jamás los habitantes de esa aldea.

Las llamas fueron creciendo hasta alcanzar las copas de los árboles, es entonces cuando se produjo la gran tragedia "El Gran Fuego".

Se inició un lamento largo y triste, en el que todo el bosque estaba inmerso. Se veian impotentes para evitar la destrucción que se les venia encima, pues si nadie lo evitaba, todo quedaría arrasado por el fuego, tal y como ya había pasado en otras partes del planeta.

Cuando algunas aves migratorias habían parado en este bosque, les contaban las tragedias ocurridas en otras partes del mundo. ¡Qué inocentes¡ creian entónces que eso a ellos no les podría ocurrir nunca, ahora la destrucción la sentían en sus ramas, en sus cortezas en su tronco, era el fín.

La humareda que se extendía, hacía la atmósfera insoportable. La mayoría de los animales que habían podido hacerlo, habian escapado, los más débiles o enfermizos, allí se quedaron y perecieron. Sobrevivió el más fuerte, el más ágil, el más veloz.

La voz de alarma sonó en el pueblo a traves de las campanas de las iglesias e inmediatamente se pusieron todos en marcha para apagar ese fuego, algunos perecieron tambien en el intento pero al fínal después de una noche y un día de intenso trabajo, lo consiguieron dominar y lo apagaron totalmente. 

Después, todo fué desolación, el daño ocasionado tardaría cientos de años en recuperarse al completo, ninguno de los allí presentes volvería a ver ese bosque tal y como era.

Tal fué la amargura y dolor que pusieron un monolito con una placa donde hacían especial mención a las personas que allí murieron y advertían de las consecuencias de su irresponsabilidad, para el futuro.