En un mundo de hombres¡¡¡

En un congreso

 

……….. En un mundo de hombres¡¡¡

 

Tampoco aquí quiero hacer una apología feminista, si no contar mi experiencia laboral.

En un momento dado, en la empresa causaba baja la persona que llevaba el departamento comercial, y vi la ocasión de mejorar mi situación económica solicitando  pasar a ocupar su puesto, algo totalmente inusual, en esa empresa no había habido nunca una mujer ocupando esa labor de visitar a los clientes, en definitiva, patearse las carreteras y los polígonos industriales.

Pues a pesar de ser mujer, aceptaron mi solicitud y pasé a ser comercial.

Es cierto que buena parte de mi familia y amistades me indicaron que ese era un paso muy duro y que me vería sola por esas carreteras.  Así fue, duro,  las distancias se me hacían eternas, desde Madrid me movía hacia todas partes de España. 

Cuando paraba a comer en la carretera o en los restaurantes de los polígonos, siempre o casi siempre era la única mujer, me observaban como si fuera un bicho raro y no digamos en los hoteles, que casi siempre cenaba en la cafetería del hotel cualquier cosa y me subía a la habitación, allí estaba lejos de cualquiera. 

Qué saqué de provecho de esos días de lluvias, de frio, de nieve?  Pues sinceramente aprendí mucho de las personas con que me relacioné profesionalmente, tuve mucho respeto y atención, aunque algunas veces me miraban (algunos) como pensando:  y qué sabrá ésta?, después les demostraba que estaba sobradamente preparada para poder responder cualquier consulta que me quisieran hacer.

También por ser mujer, siempre me recibían y atendían, pocas veces por no decir ninguna me daban con las puertas en las narices.

He conocido tantas personas, que no podría enumerarlas. He creado vínculos personales con tantas que ahora lamento no poder ver ni conversar con ellas. Tengo verdaderos amigos dentro de estas personas que están en mi corazón y estoy segura (y no es vanidad) que también en los suyos.

El día que me despedí de ellos recibí la muestra de su sincera amistad y aprecio.

He tenido oportunidad de viajar y conocer algunos lugares bellísimos, donde cuando repetía visita, organizaba la ruta para comer cerca de esos sitios y parar a descansar viendo esos paisajes.

También es cierto que me he perdido por esas carreteras en infinidad de ocasiones, con una sensación de inutilidad total (eso antes de los GPS).

Y qué decir de los polígonos industriales, jajaja, en algunos un verdadero laberinto para poder localizar al cliente que quieres ver, todo esto ocurre como es natural la primera vez que vas.

En una ocasión, y no era en un polígono industrial precisamente, era en Vigo, tras varios intentos de ir a visitar a un cliente, me perdía una y otra vez, tal fué la situación, que llamé para decirles que estaba desorientada, me tuvieron que ir a buscar, para mi vergüenza, pero ese día conocí a una familia entrañable, con la que siempre que pasaba a verlos, procuraba hacerlo a última hora y nos pasábamos el rato charlando aparte de llevarme un pedido, claro.

En otra ocasión una noche cuando llegué a Barcelona, había quedado con mis amigos de allí para cenar juntos,  todavía no sé cómo pero me perdí, pero daba tantas vueltas que siempre volvía al aeropuerto. Desesperada tuve que llamar a Jordi que también me tuvo que ir a buscar al aeropuerto, que horror.

En Barcelona concretamente, también me desorientaba para ir a visitar a los clientes, un desastre.

Es lógico que cuando estás fuera de tu territorio conocido,  no sabes muy bien orientarte y saber por dónde andas. Entiendo que cuando se llega a Madrid, a las personas de fuera les confunda tanta M-30 etc., etc.

Ahora que menciono Barcelona, tengo  que hablar de la familia Llacer – Majos, que son de lo mejor que conozco, una amistad sincera, entrañable. He visto nacer a sus niñas, hoy mujeres a las que tengo en gran estima.

A través de esos 25 años que estuve en esa empresa, primero con el padre de Lidia, luego con Lidia y Jordi, después las niñas, madre de Lidia y los padres de Jordi,  me ha unido un vínculo a ellos más allá del trabajo, sincero y personal. Este párrafo va dedicado a ellos. Muchos besos y si leeis esto, quiero deciros que os quiero.

Lamento la pérdida de mi amiga Isabel de Vigo, muchos bicos para ti, allá donde estés. Gracias por ese regalo que me hiciste cuando aún no había nacido mi nieto Rafa. Ese muñeco con el que duerme desde que vino al mundo, al que llaman Vigo en tu honor.

Mis queridos amigos de Tenerife, Mª Carmen y Jesús con sus hijas, es esa otra parte entrañable e íntima de mi vida, me han dado su confianza, su amistad y su cariño. Los extraño mucho.

No quiero dejar de mencionar aquí a mi amiga Mariluz. También esa amistad que ha venido de la relación profesional, con la que compartí un fin de semana en un balneario que nos hizo conocernos aún mejor y ser unas buenas amigas. A pesar de que está a solo 2 horas y media de distancia, no nos hemos visto hace mucho, pero eso es fácil y lo tendremos que remediar.

Por supuesto que aparte de las personas que menciono están esas otras que estaban en la fábrica y oficinas con las que afortunadamente sigo estando en contacto y a las que quiero enormemente, a pesar en algunos casos de la edad que nos diferencia.

Aquí voy a terminar con esta historia de mi vida laboral, pero seguramente que en algún momento contaré anécdotas referentes a esta época.

Si hay algo que puedo añadir y es que con este cambio de vida tan drástico he conseguido algunas cosas, pero tambien he perdido otras. Sin ir más lejos estar mas con mis hijos y con mis primeros 3 nietos, ahora los primeros se han hecho mayores, y ese tiempo no se puede recuperar, mis hijos han formado sus familias y aunque sabían qué siempre podían contar con ella, no siempre estaba tan cerca como ellos hubieran querido.

Cuando mi hija pequeña tuvo su segunda niña, por Valencia estaba yo, no está lejos, pero tenía que llegar primero. Qué de pensamientos se te cruzan en la cabeza cuando sabes que aunque está acompañada y muy bien, no estaba yo, y no es por sentirme importante, pero esa sensación de que tu madre está ahí ella no la tuvo.