UNA HISTORIA DE AMOR

HISTORIAS DE OTROS

 

Llegó Isabel toda arrobada a la oficina. Trabajaba en una gran empresa como perforista de un gran equipo NCR, que en su día era una novedad de la tecnología informática.

Cuando su amiga y compañera le preguntó el porqué de su estado, Isabel respondió que había visto al que sería su marido.

Ja, ja dijo su amiga, pero ¿cómo ha sido eso? A las 8 de la mañana?

Pues si, hoy cuando venía en el autobús he visto a un chico guapísimo y me he enamorado de él.

Pues vaya, eso no quiere decir que vaya a ser tu marido no?

Al día siguiente su compañera la esperó en la parada del autobús donde se bajaba para después coger el metro e ir juntas a la oficina. 

La sorpresa fue que Isabel la cogió del brazo y dijo: Mira es ese chico, vamos a ir detrás de él a ver si averiguamos dónde trabaja.

Pues allá que fueron en la medida que las  permitiera no desviarse excesivamente del camino para llegar a su trabajo y además no llegar tarde.

Pues ahí empezó una historia de seguimiento y de fantasías imaginando qué tipo de trabajo tendría, siempre iba muy bien arreglado, con su traje y corbata. Cúal sería su profesión?

Por supuesto que Isabel procuraba coger siempre a la misma hora el autobús, para así coincidir con él. Unas veces había suerte y otras no.

Otro día tuvo la fortuna de coincidir con este chico en el autobús de regreso a su casa. Estaba claro que él también se había fijado en ella, las miraditas eran constantes, pero poco más.

Llegó un día en que cuando se sujetaban a la barra del autobús, se rozaron las manos y eso fue para Isabel electrizante, qué sensación….

Pasó el tiempo y la situación no cambiaba, hacían el mismo camino de ida y de vuelta, se miraban, se sonreían y nada más.

Hasta que un día llegó Isabel más radiante que nunca, se habían hablado y todo ello gracias al hermano de Ignacio, que así se llamaba el galán.

Pues parece ser que esa mañana, al llegar a la parada del autobús, vió que le acompañaba otro chico muy parecido a él, pero no tan guapo. Los dos la miraron y sonrieron sentándose a su lado y ella se quedó sin poder ni moverse, le tenía casi pegado a ella….,

En un momento del trayecto, el hermano se dirigió a ella diciéndole:

¡Hola, mi hermano se llama Ignacio y no se atreve a presentarse ni a hablar contigo, así que hoy he venido con él para allanar el camino, cómo te llamas?

A partir de ese momento comenzó una historia de amor de esas tan románticas que creo que a muchas mujeres les hubiera gustado vivir.

Por supuesto que se casaron, tuvieron sus niños y hasta ahí puedo contar, porque por desgracia desconozco el resto de la historia.