La vida

Cuando la nieve llega a nuestros cabellos

Pues así es la vida

Llevamos una temporada en esta familia en la que se están yendo esas personas que formaron parte de ella.

El pasado lunes nos dejó la Tía Paqui, hermana de la que fue mi suegra que también hace ya más de un año que nos abandonó para seguir cuidando de toda su prole. Según sus creencias, desde el cielo, según mi opinión, desde el mejor lugar en el que puedan estar las buenas personas.

Hoy concretamente he estado escuchando un programa, en el que pretendían hacer humor con los comentarios de las suegras con respecto a sus nueras.

En este programa ha salido todo lo malo que existe en esas relaciones. Afortunadamente yo me he sentido siempre muy querida por la abuela, incluso después de separarme de su hijo, no ha dejado de decirme siempre que estábamos juntas lo que me quería. Era un sentimiento recíproco.

No me quiero poner melancólica ni triste, solo quiero dejar constancia de esos sentimientos que me unen a mi ex familia.

En cuanto a nuestra querida Tia Paqui, puedo decir que también nos quería mucho a mis hijos y a mí, siempre lo expresaba, alto y claro lo que sentía por todos.

Con ella, con quien compartía la afición a la fiesta taurina, hemos disfrutado de alguna corrida en la plaza de Las Ventas en San Isidro, enseñándome mucho de sus conocimientos sobre el tema.  Hoy estará desde todas las barreras taurinas del mundo disfrutando de las faenas que estén haciendo las figuras del toreo que ya no están en este mundo.

Año de adioses

Tristemente en algún momento de la vida, tenemos que decir adiós a un ser querido.

Concretamente ahora se está incinerando a una amiga de mi hija, en la plenitud de su vida, con hijas y marido por los que tener que luchar y seguir codo a codo. 

Hace pocos meses, nos dejò esa persona unas veces triste, otras socarrón, pero siempre amigo. 

Yo le conocí desde muy jovencito, amigo de mi hijo y por como lo ha demostrado, un buen amigo.

Cuando mi hijo se accidentó, él y otro de los más ligados a él, se dedicaron a cuidarle, a no dejarle solo ni un momento, turnandose para que las noches no las pasara solo. 

A pesar de las veces que he estado con ellos, lo cierto es que nunca les agradecí bastante lo que hacían. Crees que tendrás tiempo en un momento dado de compartir con ellos lo que ya nos prometimos hacer. 

Ayer, todos estabamos conmocionados por tu marcha Alberto.

Hoy por la tuya M.Carmen.

El dolor que dejais y el hueco en vuestros circulos es infinito. 

Estas palabras las tenía por hacer,  primero por Alberto, así que ahora  queda hecho por M.Carmen.

Que descanseis y desde donde esteis permanezcais atentos a quienes habeis dejado atrás.