TUVE UN TIO

 Pues sí, digo que tuve un tío (hermano de mí madre), porque aunque está vivo, pero para mí es como si no existiera ya.

Voy a describir lo que fue nuestra vida en común.

Mi tío es solo 6 años mayor que yo. Vivió en mi casa desde muy jovencito ya que por las circunstancias de la vida donde mejor podía estar era con nosotros,  a pesar de que la situación no era tampoco nada boyante.

Cuando las pocas veces en que fui a casa de mi abuela, cuando mi tío vivía con ella, disfrutaba con su compañía buscando en el campo lo que nos pedía la abuela para poner en el cocido y era los cardos, seguro que ni los identifico ahora, pero entonces lo pasaba fenomenal con él trasteando por esos campos muy cerca de Boadilla del Monte.

Mi padre le enseño las reglas básicas para leer, escribir y saber hacer cuentas (como se decía entonces). Yo le quería como si fuese mi hermano mayor, con nuestras complicidades y confidencias.

Se consiguió que pudiera entrar a trabajar en Pegaso, gracias a unos primos de mi madre que trabajaban allí y le facilitaron la entrada.

Por lo que pude comprobar en esa juventud compartida, mi tío tenía un complejo de inferioridad enorme y eso le impedía relacionarse con mujeres que tuvieran un cierto nivel cultural superior a él.

Tengo unas cuantas anécdotas de nuestra convivencia, una de ellas es la siguiente:

Una tarde/noche que estábamos en casa de otros tíos pasando la tarde, ponían en la televisión un programa que era muy interesante y mis tíos dijeron que nos quedáramos a cenar, pero había un inconveniente y era el que en mi casa teníamos huéspedes, (para sobrevivir) y estos señores cenaban en casa. El caso es que mi madre nos pidió a mi tío y a mí que fuésemos a casa para preparar la mesa y dejarles la cena puesta y luego volver.

En mi casa existe una “fresquera” que es un espacio que tiene una rejilla al exterior del patio y allí se guardaban los alimentos para que estuviesen frescos. El caso es que cuando fuimos a sacar la fruta, empezaron a desperdigarse por el suelo unos cangrejos de mar que mi madre tenía para hacer el arroz al día siguiente.

Si a mí me daban miedo, a mi tío le daban terror, no había manera de cogerlos y al final, terminamos cogiendo la escoba y el recogedor y como pudimos, lo metimos de nuevo en la fresquera. Después nos partíamos de risa, pero en ese momento lo pasamos fatal.

Mientras tanto la familia preocupada por lo que tardábamos en volver.

 Otra anécdota fue en una ocasión en que mi tío me llevó al cine Alcalá a ver dos películas en sesión contínua que es lo que había en aquella época. El caso es que como me encantan las películas y cuando llegamos había empezado una de ellas, pues para poder saber desde el principio lo que pasaba, nos quedamos para verla hasta que llegara la parte en que nosotros habíamos llegado, pero como ya digo que me gusta tanto el cine, nos quedamos hasta que terminó, por lo tanto salimos del cine casi a las 10 de la noche y claro, en casa estaban desesperados y no sabían si nos había podido ocurrir algo. Vaya bronca que nos cayó.

Para cuando yo era una pequeñaja, disfrutaba cogiento un “pillo”, traducido, un cepillo o un peine, para ponerme a peinarle y el pobre se dejaba hacer lo que yo quería.

Después de todo esto, mi tío encontró novia y en casa se la acogió como lo que era, su futura esposa. La realidad es que esa mujer, después de que se casaron fue tejiendo un muro muy sutil que fue haciendo un distanciamiento enorme.

Hoy es el día en que aún viviendo a 20 Kms., de casa de mi madre o de mi otra tía, teniendo autobuses con una frecuencia extraordinaria que le pueden llevar a Madrid, él ni aparece, se conforma con llamar por teléfono y listo.

He aquí una persona débil de carácter con una mujer posesiva que ha hecho de él un mequetrefe.

Es una pena, en un momento dado en que conseguí estar a solas con él, me contó cosas de su vida matrimonial y era muy triste, había estado al borde del suicidio, después de todo esto sobrevive, pero sometido y toda la familia ha perdido a uno de sus miembros.