Mi vida y los coches

Asi era mi primer cochecito.

Y va de coches en mi vida.

Pues cuando apenas tendría 17 años, ya posé delante de un Simca 1000. Era el de mi tío Antonio.

Era como una premonición, pues posteriormente, cuando ya era una señora casada, tuvimos uno en color burdeos.

Nos hizo mucha ilusión, pues así podíamos desplazarnos mejor con los niños. Para poder comprarlo nos ayudaron los abuelos paternos a conseguirlo.

Cómo son las cosas, que es del único coche que ha pasado por mis manos, del que recuerdo el número de su matrícula, del resto nada de nada, como mucho de las letras del final, la memoria que es muy selectiva.

Pues bien, en este coche fue donde inicié mis pasos como conductora. Cuando saqué el carné de conducir, la norma para los conductores noveles,  era que tenías que llevar un 80 en la parte posterior del coche durante el primer año, al siguiente subías al 90.

En aquellas fechas no era muy habitual ver a mujeres conduciendo, sí le añadías el 80 y que el coche pasó a estar pintado de una manera muy llamativa, pues os podéis imaginar el espectáculo. El coche llevaba unas llamas en la parte delantera del morro  y pegatinas como si fuese una maleta de las que antes se llevaban, donde se les ponían unas etiquetas de aquellos lugares que habías visitado, los que pudieran hacerlo claro.

Como estaba diciendo, cada vez que cruzaba la joven M30 para ir a buscar a los niños al cole, me hacían todo tipo de pirulas los otros conductores. Afortunadamente no me pasó nada.

En una ocasión que llevaba a una compañera del  trabajo a su casa, vivía cerca de mí, tuvimos un pequeño contratiempo y es que me quedé sin gasolina, jaja.  Nadie paró para ver sí necesitábamos ayuda, de eso nada, así que me cogí un taxi de ida y vuelta a una gasolinera para poder ir a casa, un desastre.

Posteriormente a este coche, vinieron otros pocos más, pero ninguno de ellos era lo que se dice mío, para mi uso individual.

Cuando tuve la fortuna de que me contrataran en mi último trabajo, como me pillaba a 22 Kms. , no había un medio de transporte público que me llevara, pues compré un Dyane 6, en color naranja y el techo en blanco descapotable. Todo un derroche, gastaba más en aceite que en gasolina, fardaba un montón, pero la verdad es que me dejó varias veces tirada en la carretera y al final decidí comprar un Seat Panda de color rojo, buen precio y mejores condiciones de pago.

Con este coche aprendí lo que es conducir con una niebla atroz y pasar un miedo de narices cuando me dirigía al trabajo y a la vuelta a casa, toda una experiencia, para ser la primera, luego vinieron otras en otros coches y en otras condiciones de trabajo.

Pues este Panda sufrió un revolcón por cuenta de mi hijo mayor,  se lo llevó un domingo para lavarlo, etc,,etc., y  terminó en un taller, por supuesto que lo lavaron, jaja, lo pusieron partes del coche nuevas, lo pintaron…. Etc., etc.,

Después de jubilar al Panda, volví a comprar un Seat Ibiza blanco, muy majo él.  Este coche una vez que pasé a otro tipo de trabajo  de comercial en la empresa y allí me daban vehículo, pasó a ser utilizado por mi hija para ir a la facultad, hasta que…. , una parada imprevista en la carretera ocasiónó una colisión múltiple y hasta ahí llegó la vida útil del Seat.  Como mi hija no podía quedarse sin un automóvil para estos desplazamientos, compré con el dinero de la indemnización del seguro y algo más que tuve que poner, un Fiat Punto de segunda mano. Este cochecito viajó hasta Italia, donde mi hija estuvo de Erasmus y por allí anduvo rodando.

Cuando ya empezó a usarlo mi hijo pequeño, empezaron los problemas mecánicos y que él quería un coche nuevo, pues lo vendí y adiós coche.  Por cierto, ahora casualmente le veo muy a menudo, pues lo tiene alguien que vive en mi barrio y cuando está aparcado es cuando me fijo en él.

Después, como ya digo, al tener vehículo de empresa he tenido una variedad de coches muy amplia y con coches muy buenos.

A mí, que saqué el carné sin que me gustara la conducción, que nunca me ha gustado conducir, he terminado con mas de 400.000 kms., rodados por toda España.

Ahora con mi nueva vida, tengo nuevamente un coche, sobre todo para viajes largos o para algunas ocasiones.  También es de color rojo y no porque yo lo buscara, fue la oportunidad que se presentó así y con este espero que se termine mi recorrido con los automóviles.