LECTURAS

11. oct., 2019

La historia, en general, no fué un tema muy interesante para aprender y estudiar, salvo que seas un cerebrito y se te queden todas las fechas y situaciones en que han ido ocurriendo las cosas en nuestro mundo.

Siempre me había interesado por saber qué estaba ocurriendo, p,ej. en el año 1492, en cada parte de nuestro mundo, una manera de enlazar situaciones en sus diferentes contextos. 

Eso, prácticamente para una persona como yo, era una misión imposible. 

Con mi interés por la lectura en general, me fuí metiendo primero en la civilización egipcia, que me ha entusiasmado y siempre enterandome de una manera novelada, pero siempre basada en la autenticidad de los hechos. 

Aquí estoy ahora, metida de lleno en la historia de la antigua Roma, sus emperadores, sus asesinatos y triquiñuelas para llegar al poder. 

Ya hace tiempo cuando pusieron en TV la serie de Yo Claudio, empezó a madurar en mi ese interés por esos tiempos.

Ahora y gracias al tiempo libre de que dispongo, además de que soy una devoradora de libros, he vuelto a meterme en el mundo romano.

He empezado la casa por el tejado, se puede decir.  Con la trilogia que sobre Trajano ha escrito Santiago Posteguillo, me la he leido y releido, pero me basaba la base de esta parte de la historia que era "Escipión el Africano" y ya he terminado el primero libro, me quedan dos.

Además, curiosamente en España tenemos enormes cantidades de recuerdos de su paso por aquí.

Con esto qué quiero decir? pues que ahora tengo un interés mayor por todo lo acontecido en esa época de guerras y conquistas. 

Animo a los lectores que aún no lo hayais hecho, embarcaros en esta lectura, si es que os gusta la historia. 

Tenemos afortunadamente grandes escritores que te llevan con más o menos acierto a épocas anteriores, que te hacen saber algo mejor cómo nos desenvolvemos hoy ne la vida.

 

5. oct., 2019

LLevo una temporada que me dedico un rato del día a volver a ver aquellas fotos de esas épocas pasadas.

Siempre tengo sentimientos guardados de disgusto y enfado ante situaciones que ya pasaron y que nunca olvidaré, pero que poco a poco se van difuminando y tienen menos fuerza de mala leche que en aquellos momentos recientes. 

Una amiga me ha dicho que tuve una buena juventud, quizás en el aspecto no se note nada, pero como la he comentado, tuve de todo (creo que no soy la excepción, como todo el mundo hay bueno y malo).

De lo bueno, lo mejor mis hijos y mis nietos. De los malos, mejor no hablar porque entónces puede ser que me suba la bilis a la garganta. 

En la foto que pongo hoy, me ha traido al recuerdo los buenos momentos pasados en Piedrahita, cuando estaba en casa de los abuelos. 

En este caso era la feria de la Virgen de la Vega, su patrona. Coincidía con la fería del caballo, por lo que podíamos apreciar a esos bellos animales de una forma más cercana.

En la ermita, no sólo era un lugar de culto, tambien era un espacio muy apropiado para que los niños jugaran, montaran en bicicleta o jugaran a la pelota. 

Era normal tambien que nos juntaramos la familia y amigos para merendar allí al fresco. Nuestra rica tortilla de patatas y los clásicos embutidos de la zona, qué ricos, por favor. 

Desde esa parte se puede disfrutar de unas vistas relajantes, en las que veias a las vacas pastando en el prado de al lado, las cigúeñas picando el suelo buscando alimento para su prole y alla a lo alto el pico de la Peña Negra. 

En ese pico se han establecido ya hace varios años los campeonatos de parapente mundiales, la vuelta ciclista, suele pasar por alli casi todos los años. Pero lo más impresionante era ver a los parapentistas volando por encima de nuestras cabezas y observar intentando averiguar dónde terminarían posandose. 

 

 

30. ago., 2019

Sin saber cómo, o más bien, sí sé cómo fué, me vino a la mente una pregunta, qué recuerdos tenía con mi madre?

Pensé que en mi vida había hecho pocas cosas con ella, pero no tuve que intentar recordar profundamente, me vinieron enseguida. 

Cierto es, que cuando mi padre vivía y yo tenía una edad, con quien hablaba con mucha frecuencia era con él sobre todo de cosas de trabajo, con mi madre no tanto.

Al poco tiempo de fallecer mi padre, mi madre me dijo que a ver si ahora la hacía más caso y aunque me sorprendió, me dí cuenta de que en los últimos años había sido así. 

Sin embargo ahora, buceando en el baúl de los recuerdos, me han venido esas sesiones de cine que nos dábamos cuando yo era una cria, siempre me ha gustado el cine y creo que es gracias a esas panzadas que nos dabamos. Hoy cuando veo alguna de esas películas de aquellos años, siempre recuerdo que fué yendo con mi madre cuando la ví por primera vez.

Yo era muy pequeña, pero no me olvido de esos momentos.

También cuando para que yo comiera, me llevaban ella y mi tía Ale por todo el paseo de Doctor Esquerdo hacia las vías del tren de Arganda. Al regreso, siempre pedía para mis adentros, que se sentaran en una terraza de las que había en el paseo para tomar algo y aunque pocas veces lo hacían (por razones económicas) si se daba la circunstancia, me invitaba a un vasito de horchata pequeño.

Esos sábados de ir al mercado de Ventas a comprar, para mí eran aborrecibles, porque teníamos que subir cargadas y se me clavaban las asas de las bolsas que llevabamos, hasta que teníamos o más bien yo tenía la suerte de que llegaba mi tio y a mitad de camino, nos aliviaba del peso.

Ir con mi madre a visitar a alguna amistad, o pariente. 

Aquellas noches de Reyes en que ya al ser más mayor que mis hermanas las gemelas, nos marchabamos a la calle de Torrijos a buscar algún regalito de última hora. Qué mayor me veía ya participando en esas pequeñas cosas.

A partir de ahí, probablemente a consecuencia de la enfermedad de mi padre y de la carga de trabajo que mi madre tenía, esas salidas ya eran más distanciadas. 

Siempre el ir acompañada de ella para esas compras para acontecimientos importantes.

Después al cabo de los años, empezó a fluir entre nosotras otro tipo de comunicación, nos gustaba ir a comer juntas, las dos solas, tomar primero el aperitivo y luego comer. En otras ocasiones la recogíamos Fernando y yo, sin decir nada de donde pensabamos ir y ahí llegaba la sorpresa, ir a su pueblo, llevarla por Madrid a que viera lo cambiado que estaba, a algun teatro o restaurante un poco especial. Por lo que siempre feliz. ella y yo.

Después ya por las circunstancias ese vínculo se fué haciendo más potente, más especial. 

En esas conversaciones que manteníamos, me llegó a contar situaciones de su vida, que por supuesto desconocía totalmente.

En resúmen puedo decir que en la vida con mi madre hubo dos etapas, la de la infancia y la de la madurez, cada cual con sus detalles importantes. 

12. jul., 2019

Muchas veces oyes recomendaciones sobre cómo actuar en caso de incendio, pero a la hora de la verdad, la realidad es bien distinta, actuas instintivamente, sin pensar.

Y eso es lo que pasa en muchas ocasiones. 

Un día de verano, de hace ya muchos años, mis hijos estaban en la calle jugando y yo planchando. 

En un momento dado suena el timbre de la puerta, voy a abrir y me encuentro a mi vecina de la puerta de enfrente, que me dice: Hay un incendio dos pisos más abajo del mio, sale mucho humo por la ventana....., espera, que ahora vengo. Fuí al interior de la casa, desconecte la plancha me cambié de zapatos,  cogi las llaves y la cartera.

Muchas veces oyes recomendaciones sobre cómo actuar en caso de incendio, pero a la hora de la verdad, la realidad es bien distinta, actuas instintivamente, sin pensar.

Y eso es lo que pasa en muchas ocasiones. 

Un día de verano, de hace ya muchos años, mis hijos estaban en la calle jugando y yo planchando. 

En un momento dado suena el timbre de la puerta, voy a abrir y me encuentro a mi vecina de la puerta de enfrente, que me dice: Hay un incendio dos pisos más abajo del mio, sale mucho humo por la ventana....., espera, que ahora vengo. Fuí al interior de la casa, desconecte la plancham me cambié de zapatos,  cogi las llaves y la cartera.

Salí de casa y en ese momento llegaba el portero en el ascensor y sin pensarlo nos  metimos en él y bajamos a la calle. 

Fué algo muy mal hecho, pero ya no había remedio, lo cierto es que cuando llegamos al portal, ya no hubieramos podido bajar, pues el humo invadía la escalera. 

La cruda realidad es que hubiera podido ser algo más grave, si hubiera habido llamas y meternos en el ascensor podría haber provocado una situación que no quiero ni pensar.

Todo se solucionó más o menos rápido, ya que a la vecina que ocasionó la humareda, sólo quedó en eso, fué un descuido que provocó el haber dejado una sarten en el fuego, se marchó a atender a su hijo que lo tenía en la bañera y en esos minutos, se quemó el aceite y zas, se armó la gorda. 

Después de todo no hubo consecuencias, pero sirva de reflexión para todos. 

 

 

 

 

 

En 

11. jul., 2019

En el año 1981 ocurrieron acontecimientos bastante malos en relación con la salud.

Nos habíamos trasladado a vivir a Torrejón de Ardoz en el año 1979.

Como os podeis imaginar la situación económica no era boyante y había que buscar el ahorro en la cesta de la compra.

El caso es que en esta población como en muchas, hay un día a la semana en que se celebra un mercadillo, donde se puede comprar ropa, frutas, aceites y otras cosas más o menos necesarias y que suelen ser más económicas que en el mercado tradicional.

El caso es que la señora que estaba en casa cuidando de mis hijos, me comentó que su padre le compraba garrafas de aceite que eran más baratas de lo que se vendía en las tiendas. Así que la encargué que me trajera. Durante cierto tiempo así estuvimos haciendo. 

Cierto es que cuando freía algo con ese aceite había un olor un poco desagradable, pero no le echaba cuentas a que fuese un problema con el aceite. 

Se dió la circunstancia, que un tío mío, que viajaba con frecuencia a Andalucía, un día me dijo que si quería, me traia aceite de oliva del bueno, solo a cambio de unos discos de vinilo, claro, que tenía yo. 

El caso es que la oferta era muy generosa y la acepté. 

Qué placer hacer unos huevos fritos con patatas, ohhhh! qué ricos y que bien olían...

Por supuesto, estuve un tiempo sin volver a comprar del otro aceite que vendían aquí en el mercadillo.

Al poco tiempo empezó a oirse que había cientos de personas afectadas por el consumo de un aceite que vendían en los mercadillos, le llamaban aceite de colza. 

En mi vida había oido hablar de ese tipo de aceite y menos que fuera tóxico para las personas.

Cada día iban saliendo más y más personas afectadas en total unas 20.000, con 1.100 personas que murieron. 

El caso es que se detectó que había sido una manipulación de un aceite industrial preparandolo para el consumo, con el fín de ganar dinero, como no¡  lo que provocó todo este desastre. 

En definitiva lo que quiero hacer notar, es que las cosas pasan cuando y como tienen que pasar y en este caso en mi familia nos libramos de una buena, gracias a mi tío. 

Pongo la foto de las zonas más afectadas de nuestra geografía. Como podeis ver la Comunidad de Madrid, fué la más afectada.