20. abr., 2015

Cosas cotidianas

Llevo tiempo pensando en escribir sobre ello y sobre todo cuando veo algo relacionado con ello.

Voy a hablar de esos ciclistas que no son respetuosos ni con los semáforos, pasos de cebra y peatones en general. Sobre todo a los urbanos.

Ya me ha pasado en varias ocasiones que he estado a punto de ser arrollada y además increpada por algún ciclista, al estar cruzando un paso de cebra.

Cuando soy la conductora de un vehículo a motor, esperando que se ponga verde el semáforo, es muy frecuente ver como alguno de estos personajes cruza el semáforo, sorteando peatones y coches, por no hablar de los que entonces se suben a la acera y siguen circulando como si tal cosa. 

Otros van con los cascos en los oidos, por lo que les impide oir nada que no sea lo que vayan en ese momento oyendo, nada del tráfico ni de las voces que les puede dar la gente al sentirse al borde del atropello.

Otro aspecto que he venido observando en algunas partes de la ciudad, es que cuando se ha preparado un carril bici paralelo al de los peatones, siempre es bastante más ancho el de la bicicleta que el del viandante, dejando muy escaso margen, sobre todo para las personas que van con coches de niños y además van dos personas o más. No hay remedio, invades el carril bici y ya puedes andar con mil ojos, porque ellos (los ciclistas) les importa un pimiento. 

Bueno, pues hoy ya me he desahogado con este tema. Espero que el próximo comentario sea algo más dulce.