15. dic., 2017

QUÉ ALEGRE ERES

Cierto que lo soy, pues si no fuese así mi carácter, no hubiese llegado a ser quien hoy soy como persona, eso se lo tengo que agradecer a mi padre, que a pesar de esa enfermedad larga y dolorosa que le consumió, sabía enseñar que el vaso estaba siempre medio lleno. 

En su día, cuando la gente veía mi matrimonio (de puertas para afuera), pensaban qué bien se llevan, qué felices son.....

Pero los que realmente nos conocían y sabían de nuestra relación, familia, amigos...., veían que no, que eso no podía ser así, sin embargo los demás opinaban, sin conocer, porque lo natural es que no vayas pregonando cómo estás.  Aún así, ni tu familia o amigos, sabían realmente cómo estabas. 

En mí había dos personalidades, la de mi vida laboral y la de la familiar. 

Aquí no voy a decir que mi ex fuese feliz, probablemente tampoco, por eso la mejor decisión, fué la de decirnos adiós.

El día en que se fué de casa para iniciar su nueva vida, mientras se llevaba muebles y enseres, creía que en mi corazón habría algo de dolor, pero no fué así, todo lo contrario, fué alivio. 

Habían sido muchos años de matrimonio más los de novios 33 años en total. 

Por supuesto que no todo fué malo, pero he desterrado todo lo pasado y de esa vivencia tengo unos hijos maravillosos y una familia política que nunca, nunca me ha dejado de lado. 

En mi vida monté una fachada de "aquí no pasa nada", dibujada con una sonrisa eterna, pero no siempre eres feliz, no siempre esa sonrisa es sincera.  Cuando realmente lo eres lo expresas en muchas cosas, no sólo con la sonrisa. 

Hoy me metido en hacer esta reflexión, cuando ayer, en la farmacia, personas que sólo me conocen de lo propio a lo que se va a ese establecimiento, me dijeron, que se veia que era feliz....,  si que lo soy, no voy a ocultarlo, pero hay situaciones que ensombrecen esa felicidad.

En estos tiempos tengo una amargura y un dolor enorme con respecto a la situación en que está mi madre. 

Sinceramente, la actitud que tienen ciertas personas hacia ella, esas visitas que recibe de una hora al mes si no es cada dos meses o más, esas otras visitas que ni siquiera recibe, del impresentable de su hermano...., hacen crecer en mi un sentimiento hostil absoluto. 

En los últimos años de su vida, es cuando tiene que recibir esos cariños y esos mimos que todos necesitamos, pero no es así. 

Como me estoy volviendo muy mala, solo deseo que esos personajes sufran lo mismo cuando sean ancianos. 

Vaya matraca que estoy dando, con mis exclusivos sentimientos, cuando me consta que hay millones de personas que ni siquiera saben poner una sonrisa en su cara, porque han perdido toda ilusión por la vida.