15. dic., 2018

DORMITORIO PARA MI

De esas cosas que un día me paré a analizar,  y es que salvo en el periodo de un año y medio, no he tenido nunca un dormitorio solo para mí.

Primero en casa de mis padres. En esos tiempos, no solo no tenía un dormitorio solo para mi uso, no tenía ni una cama para mi sola. Cama compartida con mi abuela y/o mis tías. 

Nos contrapeabamos en la cama para caber todas, así que unas y otras, siempre teníamos los pies de las otras en las narices, pero vamos que tampoco me quejaba, no había otras opciones, el resto de los dormitorios, estaban ocupados por los huéspedes que vivían en mi casa. 

Cuando ya llegó el momento en que los huéspedes se marcharon, ya tenía un dormitorio, pero en ese caso no compartía cama, solo el espacio, mis hermanas dormían en la otra cama. Eran aún pequeñas.

Luego llegó el matrimonio, así que vuelta a compartir cama.

Después la vida me llevó a tener a otra persona junto a mi y como es natural vuelvo a tener todo compartido, pero ya no importa.

Por supuesto que no es igual que en las otras ocasiones, es cierto que el irte a la cama acompañada y acurrucada es otra cosa y espero que la salud y la vida nos permita seguir haciendolo.