21. abr., 2019

ESAS SEMANAS SANTAS

Hoy estoy viendo la pelicula de Ben Hur. No la había vuelto a ver desde casi mi adolescencia. 

Eso me ha llevado a recordar aquellos años, donde cuando llegaban las fechas de la Semana Santa, todos los hábitos que se tenían, sufrían un cambio radical. 

Siempre he sido una ferviente oyente de la radio y del cine, pero un poco antes de que se iniciara esa Semana, en la radio, solo había música sacra, en los cines, películas del corte de esta de la que hablo. Todas referidas a la Pasión. 

En una ocasión en que no me dió tiempo a llegar al encuentro con mis amigas, me encontré con que no tenía con quien ir. No obstante, me fuí a uno de los cines de mi barrio (hoy inexistente) y entré a ver una de esas películas. 

Me tuve que marchar de la sala, porque un tio asqueroso no dejaba de importunarme. Ahora no recuerdo muy bien lo que decía, lo cierto es que me tuve que ir. 

Lo que son las cosas de la mente, hasta ahora que me he puesto a escribir sobre este tema, no he recordado aquella situación.  Afortunadamente no pasó nada y regresé a mi casa sin decir ni pio al respecto.

Al ir a un colegio de monjas, se tenían que hacer los ejercicios espirituales, sencillamente me aburría y no entendía el sentido de hacer eso. 

Por otro lado en el colegio, en los momentos en que no estabamos en la capilla, nos dejaban tiempo para leer, eso sí, todo libros religiosos.  Ahí me dediqué a devorar todos los que encontré relativos a las vidas de santos.....

Había que recorrer las estaciones (cosa que yo tampoco tenía muy claro para qué servía) pero por lo menos iba con mis amigas y amigos y entre  una y otra iglesia, nos divertíamos. 

Mientras estuve asistiendo al colegio, no dejaba de cumplir mis obligaciones religiosas, pero después, con el tiempo, después de algo que presencié durante la celebración de una Misa, abandoné totalmente esas obligaciones.

Después, al paso de los años, todo cambió, se empezó a ir de vacaciones en esas fechas, hubo otro tipo de películas que poder ver, se podía ir a la discoteca, oir la musica juvenil en la radio. 

Hoy, aunque en muchos lugares, incluso diría más en toda España, se celebran procesiones y los practicantes, los turistas tambien, asisten a ellas. 

Otros disfrutan de unos días de vacaciones, visitando otros lugares o simplemente disfrutando paseándose por las playas y si el tiempo lo permite, no como en el presente año, darse unos baños en el mar.

Así que por hoy, os dejo con estos recuerdos de esa adolescencia perdida.