12. jul., 2019

No sabes cómo vas a reaccionar

Muchas veces oyes recomendaciones sobre cómo actuar en caso de incendio, pero a la hora de la verdad, la realidad es bien distinta, actuas instintivamente, sin pensar.

Y eso es lo que pasa en muchas ocasiones. 

Un día de verano, de hace ya muchos años, mis hijos estaban en la calle jugando y yo planchando. 

En un momento dado suena el timbre de la puerta, voy a abrir y me encuentro a mi vecina de la puerta de enfrente, que me dice: Hay un incendio dos pisos más abajo del mio, sale mucho humo por la ventana....., espera, que ahora vengo. Fuí al interior de la casa, desconecte la plancha me cambié de zapatos,  cogi las llaves y la cartera.

Muchas veces oyes recomendaciones sobre cómo actuar en caso de incendio, pero a la hora de la verdad, la realidad es bien distinta, actuas instintivamente, sin pensar.

Y eso es lo que pasa en muchas ocasiones. 

Un día de verano, de hace ya muchos años, mis hijos estaban en la calle jugando y yo planchando. 

En un momento dado suena el timbre de la puerta, voy a abrir y me encuentro a mi vecina de la puerta de enfrente, que me dice: Hay un incendio dos pisos más abajo del mio, sale mucho humo por la ventana....., espera, que ahora vengo. Fuí al interior de la casa, desconecte la plancham me cambié de zapatos,  cogi las llaves y la cartera.

Salí de casa y en ese momento llegaba el portero en el ascensor y sin pensarlo nos  metimos en él y bajamos a la calle. 

Fué algo muy mal hecho, pero ya no había remedio, lo cierto es que cuando llegamos al portal, ya no hubieramos podido bajar, pues el humo invadía la escalera. 

La cruda realidad es que hubiera podido ser algo más grave, si hubiera habido llamas y meternos en el ascensor podría haber provocado una situación que no quiero ni pensar.

Todo se solucionó más o menos rápido, ya que a la vecina que ocasionó la humareda, sólo quedó en eso, fué un descuido que provocó el haber dejado una sarten en el fuego, se marchó a atender a su hijo que lo tenía en la bañera y en esos minutos, se quemó el aceite y zas, se armó la gorda. 

Después de todo no hubo consecuencias, pero sirva de reflexión para todos. 

 

 

 

 

 

En