24. nov., 2019

TIEMPOS ATRAS

Con esta entrada, vuelvo a reiterar el valor de la amistad, incondicional, real, de corazón.

Ya he hablado de las amigas de siempre, de las de hoy y aunque en alguna ocasión he mencionado a las amistades que han surgido del trabajo, en esta ocasión voy a mencionar el caso de este vínculo que se formó en principio profesionalmente. Todo se inició cuando el Director Comercial que tenía entónces decidió que les acompañara con ocasión de una comida en la que se quería invitar a los responsables de unas importantes empresas con las que trabajabamos. 

La realidad fué que, independientemente de la situación, se creó un buen ambiente y entre nosotros empezó a fluir una relación cordial, que al cabo de los años fué fortaleciendose. 

De todo esto decidimos que por lo menos una vez al año nos juntaríamos para comer o cenar, según se diera, la situación y el lugar y durante bastantes años así lo vinimos haciendo, hasta que, generalmente por razones laborales, por falta de tiempo, se fueron espaciando hasta que ya este año decidimos que ya no esperabamos más y el pasado viernes quedamos para comer.

Como es normal aparte de saber de nuestras respectivas familias, salud, etc., etc., vienen a colación las relaciones profesionales dentro del sector y al hacer ya algún tiempo que estoy desvinculada, me hizo ilusión volver a hablar de algunas personas a las que tambíen me unen afectos personales. 

En fín, como resúmen y para no aburrir con el tema, es decir que hoy quiero elevar un "viva la amistad"

Pronto, o sea el próximo miércoles la comida con las amigas especiales, cambio de regalos, lotería y sobre todo cariño y complicidad.