31. ene., 2020

SOBRES PARA GASTOS

En mis comienzos como ama de casa y administradora de los gastos de la misma, siempre siguiendo los consejos de mi sabia madre. Cuando llegaba fin de mes y cobrabamos, repartia el dinero en sobres, cada uno con su destimo, incluso para cada uno de nosotros también lo había. 

Entonces lo habitual era que los cobradores de cada suministro pasara por casa a cobrar, por lo tanto había que tener dinero en efectivo. 

Lo que pasaba con cierta frecuencia, era que había meses en que tenía que coger de un sobre de los de pago al mes siguiente, para algún pago imprevisto, posteriormente lo reponía. 

Eso era muy conveniente, pues de esa manera siempre tenía dinero en casa. 

Luego fué llegando poco a poco el tener que domiciliar los pagos en el banco y así de esa manera, a veces era más dificil controlar los gastos.

Con respecto a eso, y como situación anectótica con cabreo incorporado, estando en casa con mi hijo Paco, que entónces era un bebé, de repente veo que se corta la luz en casa. 

Esperé un poco a ver si volvía y como no era así, me asomé a la escalera y había corriente, con lo que ya me quedé más sorprendida aún. Entonces llamé al portero por si sabía que había ocurrido y para mi sorpresa me indica que me habían cortado la luz. Solté un taco y pregunté que cómo es que no habían pasado por mi casa, resultando que los operarios, se confundieron de puerta y le dejaron el aviso a la de al lado, pero a mí no. 

La cuestón fué que llamé a la Compañia y me contaron que como no había pagado el importe correspondiente al último recibo me la habían cortado y precintado el contador.

A todo esto, me encontraba sin luz y con un bebé, además de los otros más mayores que estaban fuera de casa y volverían para comer. 

En resúmen, quería decir que esta situación se produjo porque en el banco donde teníamos los ingresos de las nóminas, era donde estaban domiciliados los recibos y cuando fuí a reclamar al banco, me dijeron que faltaban 10 pesetas para el pago total y que como no tenía saldo suficiente, no lo pagaron. 

Monté una buena bronca, pues el eslogan que tenían entónces es que al tener las nóminas domiciliadas, te aseguraban crédito. Pues no fué así y no teníanos una sola nómina, en ese tiempo, teníamos tres, padre, madre e hijo mayor. 

Como consecuencia, anule la cuenta allí y me fuí a otra entidad bancaria. 

En resúmen, quiero concretar que, cuando tu manejabas el metálico, tenías la certeza de que esta mal llamada "anécdota" no se hubiera producido.