29. ago., 2020

EL CAMBIO

29 de Agosto

Tal día como hoy, de hace 50 años, comenzó mi nueva vida como señora casada. Ojo, antes era así, sólo se te llamaba "señora" cuando te casabas.

Qué paradoja, con 20 años y mi aspecto de casi una niña, ya pasaba a una categoría superior, como los equipos de futbol.

Como ya he escrito en mi entrada anterior, la vida se me pasó en un soplo. 

Ahora bien, en esta nueva vida hubo sus claros y oscuros, los claros y más bonitos mis hijos, de los oscuros, mejor no me quiero acordar. 

Determinadas cosas no se olvidan, pero se pasan a otra parte de nuestro cerebro, que rechaza lo que no quieres recordar.

Hay veces que en un momento dado, sale una conversación, que me hace rememorar determinadas situaciones y es entonces cuando me entra una rabia sorda, que no puedo canalizar, aunque lo logro, dejo de seguir con ese tema y procuro pasar a otro. 

En esa época tambien tuve, además de mis hijos, que fué lo mejor, como ya he dicho antes, tuve relacion con algunas  personas encantadoras y con las que aún mantendo la relación.  No es igual que antes, pero siguen estando ahí. 

Parece ser que en estos últimos me estoy volviendo más melancólica, posiblemente sea debido a la dichosa situación, que hace valorar más nuestras vidas.

El día de mi boda, como era lo lógico hacía un calor de narices, que castigo para los que nos acompañaron en ese día. 

Hago una mención especial a mis amigas, que algunas de ellas estuvieron allí aguantando lo suyo y tambien una recriminación a unos amigos, que aún sabiendo con tiempo suficiente la fecha de la boda, prefirieron estar en otro sitio. Lástima, ellos se lo perdieron.