Granada

Esas nuevas sensaciones al visitar otra vez esta bellísima ciudad, son indiscriptibles, pero intentaré contarlas lo mejor que se.

De las cuatro veces que he visitado Granada, en cada una de ellas he visto una ciudad diferente, no solo por el lógico paso del tiempo y de su modernización, si no de con qué ojos la he mirado.

La primera vez, fué en una Semana Santa. Ibamos con unos amigos. Sin alojamiento contratado, totalmente a lo que saliera y lo que salió fué, que mi amiga Tere y yo dormimos en el coche y los otros cuatro en una tienda para dos, en el camping de Los Carmenes y con un frio que pela.

Esa noche visitamos algo del Albahicin y al dia siguiente la Alhambra. Tal maravlla me llenó por completo y disfruté muchisimo.

La segunda fué un verano y ahí venían mis dos hijos pequeños tambien. Coincidía que mi hijo Luis estaba haciendo la mili en Ceuta.

Tambien me gustó y además de la propia Alhambra descubrí Sierra Nevada, subimos al pico más alto de la península el Mulhacen y vimos el santuario de la Virgen de las Nieves, justo el día de mi cumpleaños, que coincidió con que era el dia de su festividad y romería. Me encantó. 

Por cierto en esta ocasión fuimos a un Monasterio de cuyo nombre no me acuerdo y por más que he preguntado posteriormente cual és, nadie me ha sabido ayudar, pero desde allí disfruté de una de las más bellas imágenes de Granada, además de que dentro del Monasterio tuve la oportunidad de admirar unos incunables de Santa Teresa de Jesus y de San Juan de la Cruz, además de otras joyas mobiliarias.

Además visitamos la Alpujarra granaina, vimos los manantiales que salían de Sierra Nevada, en fín una maravilla.

La tercera fué un viaje relámpago, sólo estuvimos allí una noche, fué con Fernando y tuvimos la enorme fortuna de poder entrar en los Palacios Nazaries en una visita guiada nocturna, que me embrujó. Sentí multitud de sensaciones que me trasladaron a aquellas épocas tan lejanas.

Para rematar,  cenamos en una terraza que estaba en una plaza que resultó ser embriagadora con una luna nueva que cautivaba.

Y ahora llegamos a la cuarta vez, en esta ocasión fué con un grupo del instituto donde voy a estudiar inglés con personas que no conocí hasta ese mismo día y con las que sin embargo me sentí muy bien, la mayoría jovenes y otras tres señoras como yo. 

Pues he conocido otra ciudad, la he pateado yendo por los lugares que conocen los nacidos allí y que te hacen saborear cada rincón y cada vistazo que das por ese bello lugar.

La subida a la Alhambra la hicimos por una parte que es la menos frecuente, porque cuesta mucho hacerla, es muy empinada pero disfrutas muchisimo con ese camino. 

La lástima es la cantidad de gente que hay que no te permite disfrutar igual del sitio, incluso en el Patio de los Leones, con la belleza que tiene es imposible gozar del lugar así tan abarrotado.

Otro sitio que no había visto fué la panorámica que hay desde el mirador de San Nicolás.

Llegamos allí después de una buena caminata por el Albaicin, justo cuando el sol se ponía y es cuando todo el conjunto adquiere ese tono rojizo que le dá su nombre en árabe. Maravilloso¡¡¡¡¡

En este viaje fuimos a ver la tumba de los Reyes Católicos, paseamos por toda la zona de tiendas, visitamos el Museo de Ciencias que me causó una sensación extraordinaria y a todo esto vamos a añadir la visita a la casa de verano de García Lorca. Un lujo estar en un lugar en el que ha vivido y escrito algunas de sus mejores obras este gran poeta.

Y para finalizar las tapas en Granada son un verdadero placer para el paladar y para el bolsillo.

Enamorada de Granada.