18. nov., 2015

Otras vecindades...

Continuando con las aventuras de la vecindad de la cá Alcala. 

Para que veais el grado de infiltración de la tal María Luisa, os contaré que el nombre de una de mis hermanas (las gemelas) se llama Lucrecia a cuenta de ella.

Pues bien, cuando nacieron las gemelas, que nacieron antes de lo previsto, pues tuvieron que salir corriendo al hospital, bastante atemorizados, pues cuando nací yo les advirtieron que un nuevo parto, podría ser mortal para mi madre. 

El caso es que debido a la situación de la salud de mi padre, la buena vecina, les acompañó y a mi me dejaron con mi abuela en casa.

Resumiendo, como se presentaron dos y eso no se sabía entónces, todo lo previsto se vino abajo.

Ya se tenían los padrinos y el nombre que le pondrían al niño o niña. 

Entónces se tenía que inscribir en el registro civil, el nuevo miembro de la familia, en el mismo dia del parto, por lo que la buena señora le dijo a mi padre, que su hija sería la madrina de la otra niña que había nacido y que se llamaría como ella, Lucrecia.

Cuando se lo contó a mi madre, fué tal el cabreo que estuvo unos cuantos dias sin dirigirle la palabra, pero ya estaba todo hecho. 

Así que los padrinos de una de ellas fueron mis tíos Ale y Antonio y de la otra,  la hija de la vecina con un huesped que teníamos en casa.  En definitiva estos dos padrinos, por razones obvias, no estuvieron a la altura de su "cargo", sin embargo mis tíos fueron los padrinos de las dos. 

Esta chica (la hija de la vecina) tenía un novio que era un artista y me explico. pintaba cuadros, hacía viñetas en tebeos y lo que más me maravillaba era su faceta de ilusionista. 

En una tarde/noche estaban los dos novios en mi casa cuando hizo un juego de manos con un huevo, que todavía tengo el sabor de ese huevo en mis papilas gustativas y es más, en alguna ocasión he comido una tortilla francesa con ese imborrable sabor. 

Pues os explicaré en qué consistió el juego del huevo. Este hombre cuyo nombre es Felipe, le pidió a mi madre que le dejara un anillo y que veríamos cómo lo metía dentro del huevo sin romperlo y no sé cómo fué, pero eso hizo y yo esa noche cené esa tortilla que no olvidaré.

Felipe, tenía muy cerca de casa un estudio donde pintaba y en aquel momento estaba haciendo un cuadro de su novia, no me olvidaré del vestido que llevaba, parecía una princesa.

Pues bien como eso de que unos novios estuvieran solos, no era bien visto y menos aún teniendo que posar para un cuadro, allí me tienes a mí de compañía, que ya me contareis que podía saber o hacer yo, seguro que algún achuchón se darían sin que yo me percatase de nada.

Poco queda de mis recuerdos respecto a María Luisa.

Había sido enfermera, por lo que era quien pasaba a poner las inyecciones a mi padre, cuando le era necesario. Otra cosa muy curiosa era cómo se manipulaban las jeringuillas y las agujas para ponerlas, se reutilizaban una y otra vez, todo se hervía en unas cajitas de aluminio, que era donde se transportaban y así una y otra vez. Hoy afortunadamente todo es desechable.

Ah, se me olvidaba. Esta mujer tenía un marido llamado Pedro, en su día debió de ser militar, porque tenían en la pared de la entrada de casa una especie de cuadro con varias espadas colgadas, me asustaban un poco. 

A este pobre hombre le tenía martirizado, ahí el maltratado era él. Le daba unas broncas impresionantes y le llamaba de todo. Siempre se le veía llegar a casa con la cabeza agachada entre los hombros, con esa dura carga. 

En el próximo capítulo hablaré de más gente.... Esto es cotilleo puro y duro, aunque ya no se hace daño a nadie.