7. may., 2016

Bromas

Claro que hay bromas y bromas. Mi padre tenía ese punto especial en los que a pesar de su situación física, tenía cabida el sentido del humor. 

Hoy voy a contar algúnas de sus "bromas", así sus nietos podrán conocer un poco a esa persona que es su abuelo y que solo Esther tiene más tiempo de haber convivido con él, Luis menos y seguro que no se acordará de muchas cosas. 

En la época en que tener un teléfono en tu propia casa, era un milagro, mi padre decidió gastar dos bromas a diferentes personas. 

A nuestra querida amiga Amparo (esta famila tenía un hijo trabajando en Alemania), pues bien, mi padre la llamó diciendo que era una conferencia desde Berlín de su hijo. Esta mujer se puso tan nerviosa y alterada que mi padre no pudo llevar al final la broma, identificándose para que a la pobre no le diera un yuyu.

Otra fué a la mujer de mi tio Julián. Acababan de darle línea telefónica y había llamado previamente a casa para comunicar a la familia el número. 

Pues a la media hora más o menos marcó el numero y contestó mi tía. Se identifica mi padre como de la compañía telefónica diciendo que estaban haciendo unas pruebas de sonido y que ella tenía que soplar fuerte. Así lo hizo Fina, pero mi padre decía que no se oía nada, que soplara más fuerte, así varias veces, hasta que en un momento dado dijo Fina que llamase más tarde que ya estaría su marido y él tendría más fuerza para hacerlo. Ahí mi padre no pudo aguantar más la risa y explotó, con lo que su cuñada le identificó y se acordó de toda la familia, por haber caido en la broma.

En esta otra ocasión no era una broma si no una manera de expresarse lo que hizo que en esa ocasión, se creara una situación un poco confusa.

Esta vez fué en una comida en casa de unos amigos, que a su vez habían invitado a otra pareja que no conocían a mis padres. 

En la sobremesa en la que se conversaba de difrentes cosas, mi padre hizo el siguiente comentario:

".....pues yo, desde que estoy con la alemana, soy un hombre feliz, puedo salir y entrar, en fín vivir y sobre todo hago feliz a mi mujer, que está tan contenta..."

Ante la mirada asombrada la pareja que no les conocía, el anfitrión, no tuvo más remedio que entre risas explicar la situación: 

"... la alemana de que habla Paco, no es una persona, es una pierna artificial cuya procedencia es germana y por eso desde que se la pusieron, tiene una facilidad de movimientos que antes no tenía" 

Todos comprendieron totalmente la situación que además sirvió para echar unas risas.

Otras dos ocasiones en que utilizó su famosa pierna para tomar el pelo a alguien, fueron, primero a la novia de un primo de mi tío Antonio que llevó a su novia a presentarla a la familia. La situación creada fué la siguiente:

Mi padre la indicó que se sentara a su lado en el sofá, una vez que se sentó, mi padre de una forma sibilina, le acercaba su pierna a la de ella, la pobre chica se apartaba un poco y sin querer hacer ostentación de lo que pasaba para no crear una situación tensa entre su novio y mi padre. Así una y otra vez, hasta que la chica se iba poniendo colorada y sin saber dónde meterse, hasta que el novio que había observado todo desde el principio le dijo a la novia: "... tranquila que no te quiere meter "pierna" que esa es la "alemana" y te está tomando el pelo.." a partir de ahí todo volvió a la normalidad y siempre hubo una muy buena relación con ellos. 

Otra bromita era con su nieto Luis, al cual le hacía agacharse para que viera la pierna y cuando él se acercaba, soltaba la banda elástica que tenía en la pierna, haciendo un ruido que asustaba al pobre Luis y así ocurría hasta que mi madre le llamaba la atención por asustar a su "Guichi".

Con la siguiente broma finalizaré estas batallitas del abuelo. 

En una de las habitaciones que teníamos, en una de las camas, dormía mi tio Julian y uno de los huéspedes que teníamos en casa. 

A mi tío le asustaban sobremanera las arañas, cangrejos y demás bichejos parecidos. 

El caso es que en una ocasíón mi padre había comprado una araña tipo tarántula negra, de goma que tenía un sistema en el que se apretaba una pequeña bola de aire, que a su vez hacía que la araña se moviera. 

Pues ahí mi padre se puso de acuerdo con el vecino de cama de mi tío Jose Pepe, para que cuando mi tío abriera la cama para acostarse, el apretara la bola y la tarántula se moviera por la sábana. 

Pues así hizo este hombre y yo nunca he visto a una persona más aterrorizada que mi tío, cuando intentó meterse en la cama. 

Después aunque sabía que era una broma y que no había bichos de esos, siempre desmontaba la cama antes de meterse en ella. 

Y como decía Bugs Bunny...."Y eso es todo amigos..."