Te fuiste

Hace dos años de esta foto

En los últimos años de una vida

El ayer

Fuiste una persona enérgica, mandona, amante de tu familia y de tus amistades y hoy qué tienes?

Soledad y tristeza.

Ayer en tu casa eran los domingos esos días en que generalmente se concentraban en tu casa esta familia y amigos. Se preparaba cualquier cosa, tortillas sándwich y esos excelentes cups de frutas o sangrías que preparaba el jefe de la familia.  Todo esto a pesar de la penosa enfermedad de mi padre.

Había partidas de cartas en las que participábamos hasta las más pequeñas de la familia. Jugaban al dominó, etc.,

En los cumpleaños lo mismo, no se pasaba uno sin celebración, muchas de las fotos de mi juventud y adolescencia están hechas en torno a una mesa con esas personas entrañables.

Afrontaste las dificultades que te daba la vida, buscando otros frentes de sustento para el mantenimiento de la familia, acogiste a tus hermanos, junto con tu marido, en tu casa, para que desde ahí, pudieran enfrentarse a la vida con vuestro apoyo incondicional, también es lógico que te ayudaran en la casa.

Tenías 4 huéspedes a los que no solo se les daba alojamiento, se les proporcionaba la comida, la cena, lavado, planchado y remiendos varios. También se forjaron amistades.

Mis dos tías en esa casa encontraron el amor de su vida, uno mejor que el otro, pero fue en esa casa.

Tú sólo tendrías una blusa o un vestido, pero nosotras tus hijas salíamos de casa como pinceles, muy bien arregladitas.

El hoy

Te miro y veo la tristeza en tu mirada, tu dolor, no solo el físico, si no el emocional.  Te veo caminando con esa dificultad que te da tu artrosis, osteoporosis y poca vista o casi nula.

Hoy tu casa está vacía, tú y la persona que te cuida. Tus hijas y nietos vamos a verte, pero no es igual, en realidad estás sola y débil.

Muchos con los que compartiste tanto bueno y tanto malo, ya no están, se han ido, han abandonado este lugar.

Sigues queriendo controlar todo lo que te rodea, pero la vida te va superando.

Das miles de vueltas a las cosas y te montas la película de tu vida en la que se representan las cosas buenas y las no tanto.

Vamos viendo como tu piel ya no es la de ayer, tus preciosos ojos, están nublados por la vejez y a pesar de que cada vez tu tiempo con tu familia va a ser más corto, a veces no soportamos tus gestos, palabras, impaciencias, etc.

A pesar de todo, cuando sales a tomar ese aperitivo,  que ya no es el mismo que antes, procuras vestirte adecuadamente, vas a tu peluquería y te encanta que la gente te diga: Qué guapa está María, qué bien se la ve….”  Y tu respondes: Estaré en la caja y seguirán diciéndome que tengo muy buen aspecto”

Así es mamá, siempre estarás con buen aspecto y en contra de todo lo que pueda pensar en algunos momentos de tu actitud y forma de ser, te quiero y me gustaría que tus últimos años no fueran tan tristes.

Después de todo, te fuiste y aquí nos dejaste.

Como digo un poco más arriba, efectivamente, estabas en tu lugar de último reposo y estabas guapa, serena y con ese vestido que llevabas el día que te nombraron Miss Simpatía en la residencia.

Eras esa mujer fuerte que hablo al principio y lo fuiste hasta el final, te marchaste sin sufrir, digo sin sufrir, no se si realmente fué así, lo que se es que no te fuiste con dolores y harta ya de estar en este mundo. 

Estuviste en los ultimos días rodeada de todos los que siempre estabamos contigo, con quienes te tomabas ese vino blanco o rosado (cuando aún podías hacerlo).

Sé que hubieras querido que tu familia hubiese estado unida como una piña, pero no fué así, las disidentes, las que decidieron no ocuparse de tí, las que te visitaban una hora, si es que les quedaba tiempo, una vez cada dos meses, por ejemplo.

Si que estuvieron en el tanatorio, pero como como unos familiares de esos que solo ves en los funerales. 

Menos mal que por lo menos, no las ví llorar, porque no me hubiera podido contener. 

A tí te hicieron mucho daño y mucho sufrimiento. 

A veces me decías, que te daba lo mismo que fueran o no, para tí ya no tenías nada que hablar con ellas. 

Ellas se perdieron tus últimos años. 

Y de tu hermano ni hablamos verdad? 

Mi corazón está lleno de mis vivencias contigo, las de ayer, las de hoy, las de siempre. 

Siempre que entraba en la sala donde estabas tus ojitos azules se iluminaban y me abrazabas con ese cariño que solo te da una madre y decías "Mi hija". 

Voy a recordar con alegría ese viaje de vacaciones en el que nos fuimos las dos juntas y solas a Galicia, una de esos lugares que a mi padre le hubiera gustado llevarte. 

Fueron unas vacaciones provocadas por las disidentes, que luego ellas bien que se abstuvieron de cumplir con ese compromiso. Las únicas que si lo hicimos, fuimos las dos que no estabamos de acuerdo con esa cuestión. 

Ese viaje todavía podía caminar bien y soportabas bien los paseos sin cansarte en exceso y poder disfrutar.

Te llevé por todos esos sitios que ya conocía yo y que sabía que te gustarían. 

Muchas veces te llamaba y te decía: mamá arreglate que paso a buscarte para ir a comer y allá que nos marchabamos, siempre buscando lugares donde se sintiera feliz y lo pasara bien. 

Pasearla en el coche por Madrid, por ese Madrid que ya no veia, por no poder ir hasta allí por sus medios. 

Parar en la Plaza Mayor a tomar algo y luego bajar por la calle Mayor hasta la calle Bailén. Ese día si que te costaba andar y te quejabas de tu espalda, pero allá que fuimos. 

No puedo relatar todo lo que hemos hecho juntas porque esto pasaría a ser una novela y no es el caso. Quiero que sea ese pequeño homenaje a tu memoria y que sepas que no te olvido ni un minuto. 

No quiero dejar de lado lo que tanto mi hermana y familia, tanto como mis hijos y nietos han estado contigo siempre, no fallando para estar contigo , haciendote ver cómo te queremos. 

Adiós mamá

 

Celebrando su cumpleaños

En su plenitud