Luis

Mi hijo Luis

Aunque no es su cumpleaños, ni se aproxima siquiera, voy a contar lo que para mí representa y para el resto de la familia también.

Mi chico llegó un 19 de Julio, justamente después del día en que se celebraba “esa fiesta nacional”.

No estaba previsto que llegara hasta unas semanas después, por eso cuando amenazó con su nacimiento, no teníamos muy claro que fuese a nacer, pero aún así con mi maletita, al hospital que fuimos.

Después de estar allí ingresada, de repente se paralizaron las contracciones, con lo que al cabo de un tiempo en el que no volvieron, decidieron que me volviera a casa.

El papá del niño me había dejado en el hospital y se largó a su trabajo tan tranquilo, ya se le avisaría…, así que ahí me tenéis con mi maletita cogiendo un taxi para volver a casa, con el inconveniente de que llevaba poco dinero en el monedero, por lo que tenía que estar pendiente del taxímetro para pagar justo con la poca pasta que llevaba, así que me tuve que bajar unas manzanas antes por “necesidades logísticas”.

Cuando llegué a casa llamé al papá y a su madre para avisar de lo que pasaba, paradójicamente una vez que llegaron ambos a casa, volvieron las contracciones pero a base de bien, pero entonces yo no quería volver al hospital hasta que realmente el parto siguiera adelante.

En definitiva, a las cuatro de la tarde me volvimos a ir y a las 5 de la tarde, una hora muy taurina, nació mi chico. Por cierto, que su papá, me dejó y se volvió a marchar hasta nuevo aviso. Vamos igual que ahora que los padres están con sus mujeres durante el proceso del parto.

Y ahora apareció mi pequeño Luis, ese niño con cara picaruela y también algo trasto que nos tenía en vilo a todo el  mundo.

Necesariamente tuve que buscar a una persona para que cuidara de mis dos hijos mientras yo trabajaba. No podíamos económicamente pagar una guardería para los dos, además de que por esos tiempos no te cogían a los niños menores de dos años.

Así fuimos tirando hasta que llegó la oportunidad de poder llevar a los dos juntos a una guardería, a las 7 de la mañana los dejábamos y allí me recogían unos compañeros que me llevaban al curro.

En esa guardería le pusieron el mote de “guindilla” porque no dejaba parar a nadie en paz. La suerte era que su hermana Esther, le protegía, no permitía que nadie se vengase de él, por lo que sus trastadas iban en aumento.

Cuando nació, todos pensábamos que mi padre habiendo tenido cuatro hijas y ya una nieta, estaría feliz por tener un chico en la familia, pero no fue así. El adoraba a su “Techu”. No obstante, mi madre fue la que se volvió loca con su “Guichi”. (Es a la única persona a la que permite que le llame así).

Aparte de estas cosas de la infancia, mi hijo es una persona amorosa de la familia y de sus amigos.

Entregado a su trabajo (por obligación claro) pero responsable y serio con sus obligaciones.

Como marido, padre, hermano, tio, cuñado e hijo es cariñoso y preocupado por los suyos.

Como podéis comprobar no hay imparcialidad en mis expresiones de cariño hacía él, ni lo es para ninguno de mis hijos.  Cada uno en sus diferentes personalidades son especiales para mí.

Es una persona que se hace querer por todos, siempre está ahí para echar una mano a quien sea, sin ningún interés, simplemente por que le necesitan y allá va. 

En otro momento, quizás cuente sus trastadas y vivencias de su infancia y adolescencia.