Personas especiales

Consciente o inconscientemente anoche mientras esperaba a que el sueño llegara a mi, recordé un viaje de trabajo y a una persona que conocí en él, que como digo en el encabezado era especial.

En un momento determinado, recibi una llamada de un responsable de compras de una empresa gallega, que necesitaba una demostración con una máquina de las que fabricabamos, pues necesitaban cortar un determinado material y querían saber si  teníamos la herramienta adecuada.

Pues con esta circunstancia subimos a Lugo mi compañero, técnico y demostrador y yo.

Una vez que llegamos, localizamos el hotel donde pasarìamos la noche y luego fuimos a buscar la empresa y al señor que nos había llamado en particular y a partir de ahi viene la situación de conocer a alguien especial.

Mi compañero en un momento dado me comentó que ya que estabamos en Galicia a ver si podíamos comer algo de marisco, eso si a un precio razonable, pero claro, al no conocer bien el terreno podíamos equivocarnos al escoger el sitio y comer caro y mal.

El caso es que después de haber hecho las demostraciones en la empresa y quedar emplazados para el día siguiente, tener una reunión con la persona responsable de seguridad laboral, nos teníamos que ir a comer y se nos ocurrió preguntar a Bernardo por algún lugar adecuado para hacerlo.  El caso es que nos comentó que si nos importaría esperar a que se terminase su jornada laboral y que quedaría con su mujer y así comer los cuatro juntos.

Nos pillò tan de sorpresa que no nos negamos a ello y esperamos a las 3,30 para ir a comer con ellos.

El caso es que nos llevó a un restaurante que conocía  y allí empezó a pedir buen pescado y algún que otro marisco. 

Mi compañero y yo no sabíamos cómo nos saldría eso de precio, y por otro lado no correspondía que la empresa pagara una invitación de ese tipo, así como así.  El caso es que mientras comíamos no parabamos de darle vueltas a cómo nos saldría la broma.

Pues la broma, nos saliò bien, la cuestión es que pagó él todo y no conforme con eso nos llevó de visita turistica a su ciudad natal que no era gallega, era Asturiana.

Fuimos a Navia y en esa tarde, ese hombre abrió su corazòn, su historia su vida. 

Ya por la noche, nos llevó a un sitio precioso para tomar algo, entre mi compañero y yo pagamos lo que consumimos, eso si a escondidas, pues no quería que pagasemos nada.

Os preguntaréis qué es lo que me hace considerarle persona especial? pues que después de esto, siempre que tenía un momento, no faltaba su interés por nosotros, felicitación navideña e incluso en una ocasion me envió un Busgosu tipico personaje de la mitología asturiana y que aún conservo. 

En otra ocasión en que en mi empresa se hizo una ruta por toda España con un camión llevando maquinaria y enseñandola a clientes, cuando me tocó organizar la de mis zonas, Asturias y Galicia, de la parte de Galicia, a pesar de que todos los clientes invitados, aseguraron su asistencia, el único que se dignó estar alli y ver todo lo que llevabamos, fué él, aunque para su empresa no había nada que les pudiera interesar, pero hizo ese esfuerzo y allí estuvo. Como veis no lo olvidaré nunca.

Pocas fechas después, al llamarle para desearles feliz año, me encontré con la triste noticia de que ese mismo día había sufrido un infarto y se acabó su vida. Esta noticia me dejò totalmente destrozada, pero como todo en la vida pasa y se supera, también ésto se pasó.

Sirva este pequeño relato como un minimo homenaje a una buena persona.