Pasaron 25 años

La familia Pérez

Me vais a perdonar, ya se que una boda es igual a otra y otra de las muchas que vivimos en nuestras vidas. 

Particularmente las de mis hijos son especiales para mí, es lógico y natural.

Hoy celebro que mi hija mayor Esther, haya podido ver realizada su gran ilusión, que era la de casarse con la persona que quiere y que lleva queriendo más de estos 25 años y hacerlo como hubiera podido ser la ceremonia que se celebró ese 13 de Abril.

No voy a explicar los porqués, ya no vienen al caso.

Lo cierto y verdadero es que ha tenido en esta ocasión:

- Su búsqueda de ese vestido fantástico de blanco.

- Que cuando aparezca el vestido adecuado, no solo se emocione la madre, si no que la hija, la hermana y la amiga. Un completo de emociones. 

- Accesorios.

- Lugar de celebración con los que los queremos.

- Despedida de "no soltera"

- Coche adornado publicando: Ahí va una novia.

- Tarta y "que se besen....." 

También había otras cosas novedosas, como que sus padrinos de boda fueran sus hijos. 

A todos se nos escaparon las lágrimas, pero de emoción, por verlos renovar delante de todos su gran amor.

También en esta celebración, fuímos pocos, eso sí los que siempre están a piñon con ellos, familia y amigos. 

No puedo más que desear a todos mis chicos que sigan siendo felices y que siempre encuentren el camino del entendimiento en este trayecto a veces difícil.