PACO

Y aquí llega mi cuarto retoño. El "Diudin"

Cuando anunció que quería ser parte de esta familia, fué una gran sorpresa, vamos igual que  ocurrió con el resto de mis hijos. 

Estaba en el paro y como es natural, no conseguìa encontrar un nuevo trabajo, con todos los inconvenientes para las empresas, de ser mujer, mayor de...., tener hijos. Cómo pretendía encontrar un empleo?

Bueno, vamos a lo que nos ocupa. Como mi intención no era la de tener un hijo más, hacía tiempo que me habían colocado un DIU.  

Como el asunto de la planificación familiar no estaba al alcance de la gente con recursos limitados, conseguí acceder a ello a través de Comisiones Obreras, que pusieron al servicio de las mujeres que así lo queríamos, un servicio de planificación,  con un ginecólogo que era quien me trató,  nunca olvidaré su nombre, Miguel Angel Seco. Lo nombro porque ya hace tiempo que falleció y este es un pequeño homenaje a él.

En conclusión. llevaba con el aparatito ese puesto ya por lo menos un año y medio, cuando el que debía haber sido el primer día de mi regla, fué el anuncio de que mi niño quería venir a conocerme. 

Según me dijo el doctor, era un sistema casi infalibre y que no solía fallar, pero claro a mí sí.

En el mismo día llamé al médico para decirselo y al día siguiente ya estaba en su consulta. 

Ese día me acompañó una de mis hermanas, ella quería tener hijos y no lo conseguía.

El caso es que cuando me vió el doctor, me envió urgentemente a que me hicieran una ecografía pues se temía que tuviera un quiste. Lo que me asustó bastante. 

El caso es que cuando el ecógrafista me vió, respondió, si que tiene un quiste, pero es un quiste gestacional, o sea que había un embrión en desarrollo.

Vuelta al médico con los resultados. Lo que había que hacer en ese momento era retirar el DIU, ya que podía ocasionar problemas en el embrión, además, me advirtió que lo mismo al retirarlo, el embrión se perdía....., pues no, no se perdió, se agarró firmemente y posteriormente nació a su tiempo y como debía ser. 

Sé que mi hijo igual que se aferró a la vida en aquél momento en que solo era una cosita minima, hoy lo hace, con la suerte acompañandole en su camino.

Como las circunstancias así lo permitían, a Paco no tuve que dejarle que me lo cuidara nadie, ni señoras externas, ni guarderías, ahí estabamos su hermana Esther que era su segunda madrecita y yo.

Pacorro, como así le llamaba mi amiga María Jesús, se crió grande y cariñoso, lo de guapo, ya supondreis que para mi lo era y lo es, como todos mis hijos. 

En una visita rutinaria al ginecólogo, me hizo una eco para saber si todo marchaba bien y si podía, ver el sexo del feto mejor. 

Esa vez me acompañaba mi madre y cuando dijo que sería un niño y yo cometé que se llamaría igual que mi padre, casi le da un ataque a la abuela, pero de alegría.

Cuando nació, para mí fué un parto dificil y para él también, salió con dos vueltas de cordón alrededor de su cuello, además de con la reacción de la bilirrubina, al ser yo RH - 

Así que inmediatamente se lo llevaron y solo pude verde a partir del día siguiente, yendo a la unidad de incubadoras a darle de mamar. 

Las incertidumbres que se te crean cuando no tienes a tu hijo entre tus brazos, nada más nacer, son enormes, aunque te digan que está bien, que eso le pasa a muchos niños y que está muy bien atendido, siempre tienes ese come, come. 

Al pobre mío le dejaron los talones como un alfiletero, pues de ahí le sacaban las muestras de sangre para ver la evolución. Aún hoy, tiene las marcas, yo se dónde están y ahí siguen.

Me dieron de alta, pero a mi niño lo tuve que dejar ahí. Gracias a mis suegros que me acogieron en su casa, podía todos los días ir al hospital para darle de mamar.

Y ahora muchos años después, puedo decir que es una gran persona, amigo de sus amigos, un gran hermano, tio, nieto e hijo.

Es un amor cuando te abraza, te achucha y te dice,  no una, si no mil veces "te quiero mama".

Mi madre, cada vez que va a verla, le da tambien unos achuchones y besos que ella, se derrite. 

Siempre está sonriente, sus hermanos y sobrinos le adoran, como no podía ser de otra manera, es nuestro niño grande. 

Además es un artista, el dibujo y la pintura es para él la vida, empezó como grafitero y hoy realiza unos tatuajes preciosos. 

Una mención especial a esos dibujos a carboncillo que ha hecho para su hermana Esme y para su sobrina Esther.

Es mi niño pequeño, pero solo por el momento en que nació, el último de la troupe.