LA GAVIOTA

Érase una vez una gaviota.....

Nunca había pensado en que ese ave tan aparentemente bonito, podría volverse tan agresivo con las personas hasta que lo viví.

Ciertamente cuando ví la pelicula de Los Pájaros, quedé vivamente impresionada, pero claro era una fantasía que te hacía ver que hasta un pequeño periquito podría ser algo tan inquietante.

En fín, la verdad es que en una ocasión en que fuimos a Bayona (Galicia), hicimos una excursión para ver las Islas Cíes, bueno, en vez de las islas, la isla, pues solo podías visitar una. 

Me enamoré de esa Isla y de todo su entorno, nos la pateamos de extremo a extremo, aparte de descansar después en esa maravillosa playa de arena blanca, blanca, como la que te enseñan en las fotos del Caribe. 

La temperatura del agua no será tan cálida como al otro lado del charco, pero este agua tan fresquita tambien sienta bien.

Bueno, pues a lo que voy.

Llegó el momento de comer, llevabamos unos bocatas y nos paramos en un banco apropiado para ello, cuando de momento llegaron un par de gaviotas.  Como a todos nos llamaba la atención verlas tan cerca, los niños empezaron a echarles migas de pan y ¡¡ Madre mía ¡¡ en qué hora.  Atraidas por no se qué, empezaron a llegar más y más gaviotas, tantas que nos alarmamos y nos marchamos de allí rápidamente, buscando otro sitio para poder comer, eso sí, no daríamos de comer nada a ningún pájaro que se presentase por allí. 

Desde entónces no me gustan, ni sus graznidos, ni su desvergüenza acercandose a la gente.

En todos los sitios de costa, allí están paseandose engreidas por todos lados.  

Esta semana que hemos estado en Oporto, en todo momento y lugar estaban allí las dichosas gaviotas, volando en vuelos rasantes cerca de nuestras cabezas. 

Con esto no quiero hacer una alabanza a dicho pajaro, más bien todo lo contrario. 

No se si serán necesarias para el ecosistema natural, pero para mí no.