EL BERROCAL

Esa mañana de Agosto, apareció el abuelo Benito con una noticia que darnos. En su paseo en bici que se daba todas las mañanas había descubierto la camisa de una culebra. 

Eso no era lo mejor de la noticia, lo bueno era la longitud de la citada camisa, según nos dijo, debía de medir casi dos metros. 

La cuestión después de la discusión sobre lo larga que podía ser, quedó en que por la tarde iríamos a ver si la podíamos encontrar.

Llegó la hora de salir y allá que fuimos, los dos niños más pequeños, su papá, el abuelo y yo.

Por otro lado, yo no he sido mucho de ir en plan vaqueros o pantalones y zapatillas, más bien, todo lo contrario, llevaba mis zapatos de tacón y una falda blanca de vuelo muy rechula. 

El caso es que teníamos que ir por en medio de una zona vallada con troncos, alambres de espino y pedruscos.

En su interior tiene muchas piedras grandes de granito y allá estabamos buscando el lugar donde se había descubierto tal hallazgo.

Después de un rato de andar por esos lugares, apareció y ciertamente que era larga la camisa de la culebra, eso te llevaba a pensar que podía estar por ahí un bicho de ese tamaño y nosotros con los niños.......

En ese mismo sitio, apacentaban las vacas de una ganadería de alguien del pueblo. 

Según estabamos por ahí brujuleando cuando las vacas comenzaron a mugir de una manera que a mi suegro le llamó la atención alertándonos de que teníamos que salir de allí rápido, las vacas llamaban a sus terneros para amamantarlos a la vez que ya los recogían para la noche y si estabamos en su camino podíamos ser atacados, ya que podíamos ser un peligro para su prole. 

La situación en ese momento se hizo bastante alarmante, pues nos encontramos en un momento dado, justo en el camino de los terneros y sus mamas nos miraban de forma intimidatoria. 

Había que correr y a ver cómo y donde podías parapetarte? De frente a nosotros vimos un gran pedrusco de granito que era lo suficientemente grande como para que las vacas no nos pudieran hacer nada y para allá que fuímos. A mis hijos los subieron entre el padre y el abuelo pero la cosa para mí era un poco más complicada. Haceros a la idea ¿cómo puedes subir un peñasco con zapatos de tacón? ..... Así y todo lo conseguí, porque mayor era el miedo a lo que había detrás que mis precauciones para subir.