Y otro 25 de Julio

25 de Julio

Hoy es una fecha personalmente importante para mí por ser cuando esa “segunda oportunidad” se presenta en la vida y en la mía llegó.

Después de separarme del que era mi marido, lo que si tenía claro era que no pensaba ni era mi intención  comenzar ningún tipo de relación sentimental.

El objetivo en la vida en ese momento era la de estar con mis hijos, hacer cosas que antes no había tenido opción de hacer y sobre todo vivir.

Se da la feliz circunstancia de que Fernando, no llegó a mí, ni por lugares de copas, ni bailes, internet ni cualquier otro de los sistemas de conocer a otras personas, si no, que formó parte de mi historia familiar incluso antes de que yo naciera.

Es el hijo de mis padrinos de bautizo.

Dada la amistad que les unía a sus padres y los míos, lo habitual era que estuviéramos todas las semanas juntos.

Cuando nos hicimos adolescentes, al no vivir en zonas próximas de Madrid, no volvimos a coincidir, salvo ya en mi boda.

Después como es lógico cada uno llevábamos, no solo vidas diferentes, si no que vivíamos en países diferentes, por lo que el contacto era con las clásicas felicitaciones navideñas o cuando venía a ver a su madre en verano, una llamada telefónica para saber cómo nos marchaba la vida.

Y la vida continuó. El en determinado momento regresó a Madrid para atender a su madre, viuda y enferma.

Nos vimos en un par de ocasiones en las que fui con mi madre a ver a la suya y ya está.

Hasta que llegó el momento del fallecimiento de su madre (mi madrina). Unos días después del funeral, quedamos para que me diera unas fotos que sus padres tenían mías y ese fue el famoso 25 de Julio.

Al ser los dos madrileños y gustarnos tanto nuestra ciudad quedamos para tomar un café matutino en la Plaza de Oriente, después comimos juntos y en un momento determinado, ese chispazo eléctrico que nos sacudió a los dos cuando me cogió del brazo para ayudarme a cruzar, no se nos olvidará nunca.

Ese fue el inicio de estos 18 años que llevamos juntos.

Tenemos lugares comunes de familia, de vivencias infantiles y hoy las que  estamos  viviendo, dentro del respeto común, de la confianza, de la ilusión.

En mi otra vida, cuando veía a personas mayores cogidos de la mano, mirándose enamorados, cuidándose, envidiaba esa situación, pues no creía poder alcanzarla nunca y hoy públicamente digo, que estoy con la persona que me mima, me cuida y que se embelesa cuando me mira y sé que con él terminaré ese camino de la senectud, apoyándome y cuidándome, como yo hago con él.

He tenido la inmensa suerte de que mis hijos le recibieron bien y salvo algún que otro personaje que no le debía gustar que yo fuera feliz, todo me ha sido favorable.

Es cierto, que desde un principio, mi pensamiento era que mientras durase la situación y estuviéramos a gusto y felices, pues todo seguiría hacía adelante.

 

Gracias a la vida por esta segunda oportunidad, este 25 de Julio de 2017 volveremos a celebrar el estar juntos.