MI TÍO ANTONIO

No podría precisar cuando nos conocimos, haciendo cáculos por situaciones, etc., etc., estimo que sería por al año 1956, puesto que fué el padrino de una de mis hermanas gemelas y ellas nacieron en el Enero de 1957. 

Para él yo era la "piruja" ese nombre cariñoso que dan en su tierra a las niñas, así me llamó durante toda nuestra vida en común. 

Fué el marido de mi tía Ale y con él siempre tenías ese apoyo, afecto sincero y ese amor incondicional a la familia. 

Cuando tenía problemas con las matemáticas, allá estaba mi tío, para hacerme fácil resolverlos. Cuando te lo explicaba, todo lo veías claro y sin complicaciones. 

Era de Coria del Rio, aunque toda su infancia la vivió en Utrera y allí sigue lo que queda de su familia. 

Tengo muchísimos recuerdos y muchas situaciones en común. 

Contaré algunas de esas cosas que jamás se olvidan. 

Teneis que entender que cuando una pareja de novios salía fuera del entorno, o sea, del barrio, tenían que ir acompañados por alguien y ahí me teneis a mí, de carabina. Como si yo me enterase mucho de si se besaban o se hacían carantoñas. 

En una ocasión, fuimos al pueblo de Malagón, donde vivían unos familiares de mi madre y de mi tía, por supuesto. 

De esa visita lo que recuerdo de una manera más clara, fué la experiencia de sentarme en un trillo, donde el mulo o burro en cuestión tiraba de él con su santa paciencia. Y yo feliz...

En otra tarde, fuimos juntos a un pinar que estaba entónces en el extrarradio de Madrid, había que ir en un tranvía que salía de la plaza de toros. Allá que fuimos a pasar la tarde y en un momento dado nos sentamos a los pies de un árbol a descansar. 

A los pocos minutos mi tía pegó un salto, toda despavorida, sacudiendose el vestido como una loca, y todo era porque se había sentado encima de un hormiguero y por supuesto, las hormigas se metían, por donde podían...., no encontraban su camino. Jajaja, pero la mala suerte de mi tía, es que casi siempre, paraba encima de algún hormiguero, cosas de las casualidades y eso que miraba bien antes de posar sus reales en algún lugar.

Mi vestido de la primera comunión, lo llevé gracias a unas primas de mi tio, que nos lo prestaron para ese acontecimiento. 

Cuando consiguió un trabajo, le mandaron a Francia, más concretamente a París a trabajar. Fueron allí, mi tía y una hermana de él. Sobre todo para que al no conocer el idioma, mi tía no se encontrara sola en esa ciudad. 

De esta época, hay una anécdota que les ocurrió a las dos mujeres. 

Fueron a un supermercado a comprar para la comida, no entendían ni muy bien, ni muy mal, no entendían ni patata, pero compraron un par de latas de comida que les pareció muy apetitosa. 

Se las llevaron y se las comieron. Cuando regresó mi tío por la tarde y le enseñaron las latas de lo que habían comido, diciendole que estaba riquisima. Al ver lo que habían comido, mi tío se partía de risa y era que habían comprado comida para gatos....., excelente por cierto. 

Se da la circunstancia que cuando fueron para París, estaba yo próxima a desarrollarme como mujer físicamente y me prometieron, que cuando volvieran de allí, me traerían un bonito regalo. Así fué, el primer sujetador de mi vida, no me olvido de él, era rojo y blanco y con relleno...., eso jamás lo había visto yo, por lo tanto bien que presumí ante mis amigas con mi regalo francés. 

Me enganchó a la fotografía, me regaló una máquina de fotos (hoy antigua) que era suya y en otra ocasión, en un viaje que hicieron por Tailandia, me trajo una máquina más moderna que hace unas fotos extraordinarias. 

Tenía la costumbre, siempre de allá donde estabamos llevar la cámara, fotografiaba todo lo que hacíamos y luego, sacaba copias para toda la familia. Gracias tío por ello, ahí tenemos todos esos recuerdos compartidos. 

Además de esto, era un amante de la familia, yo diría que amaba más a su familia política que a la suya, porque realmente, todos nosotros le queríamos como correspondía. 

Con esto no quiero decir que no quisiera a su familia, por supuesto que sí, e incluso ayudaba económicamente a su madre y a su hermana soltera, para que no les faltase de nada, pero con nosotros convivía el día a día. 

Cuando en verano cogía una casa en Punta Umbría para las vacaciones, lo hacía del tamaño adecuado para que pudieran ir mis padres y mis hermanas. 

Compró un piso tambien allí, algunos años después y era el lugar donde acudíamos, si no todos los veranos (por lo menos nosotros) si algunos de ellos. Pero mi madre y mi hermana menor, no fallaban nunca, algunas veces tambien las otras hermanas, pero es que si no no cabíamos todos.

El piso contaba con dos habitaciones, un salon, cocina y dos baños. Pues bien, allí en una ocasión pasamos unas dos semanas 13 personas más el perro y su cotorra. 

Teniendo en cuenta que no tenían hijos, y vivían solos, no les abrumaba encontrarse rodeados de tanta gente. Disfrutaban con ello. 

Cuando fué la Expo en Sevilla, estuvimos unas semanas con ellos en Punta Umbria, mis hijos pequeños y yo. 

Posteriormente cuando montaron la Isla Mágica, allá que nos llevó, porque mi hijo Paco quería ir en el coche de su tío. Allá que fuimos y ciertamente nunca le agradecí lo bastante lo que hizo. No se encontraba ya muy bien, se agotaba, pero insistió y aguantó ese calor de Agosto en Sevilla por mis hijos. 

Tristemente hoy no están ninguno de los dos, mi tío se fué el primero, estabamos ese día mi hija Esther y yo con él, cuando se nos fué. 

No te olvidamos y siempre te querremos.