Tipica edificación

Impresionante

Con mi amigo Einstein

World Trade Center en Baltimore

Cruzamos el rio?

Peripecias e historias

Viga pertemeciente a una de las torres gemelas de N.York
en Baltimore

Este año ha sido la tercera vez que pasamos unos días en Washington. 

La primera vez, fué primero la visita a New York y después nos ibamos a viajar a la otra ciudad.

En la agencia de viajes nos dijeron, que para qué cojer una semana, que con un par de días era suficiente. 

La realidad es que no solo era turismo, si no que también era estar con la hija y nietos de Fernando.

Pero sorprendentemente, esa ciudad me gustó, no sólo el pasear por el triangulo federal,  si no observar los multiples edificios de estilo griego que bordean sus calles, ver los museos que tiene en todo el entorno del Capitolio.  La entrada es gratuita y donde hay una urna, a la entrada, en la que si quieres, das un donativo. Están a cargo de la Fundación Smithsonian, no pertenecen al gobierno.

Todo lo que edifican lo hacen a lo grande, no hay más que ver la Union Station, donde vas viendo admirada toda la edificación, no solo es estación ferroviaria, si no que también tiene locales comerciales y buenos restaurantes. Merece la pena visitarla.

Lo que nos costó enormemente era tomar café como el que nos gusta aquí, por lo menos a mí.

Cada vez que entrabamos en una de esas cafeterías que ya tenemos en todas partes, era una complicación enorme pedir uno tal y como a mí me gusta, que no esté aguado y por supuesto que no sea un super vaso.

En otro momento, cerca del hotel, encontramos un local que se llamaba "La churrería" y allá que fuimos pensando en que posiblemente fuera español, y sí que lo era. Concretamente asturiano, así que esa noche a base de tapas, vino y charla pasamos un rato muy agradable. 

En el segundo viaje, entramos en el Capitolio para hacer una visita guiada, que entre otros espacios, vimos la Biblioteca del Congreso, solo puedo decir "Espectacular" 

Coincidentemente al salir de esa visita, nos envolvió un calor tan sofocante que casi no podíamos respirar, y como allí eso de ver algún bar o cafetería (concretamente en esa zona) es misión imposible, decidimos entrar en el museo de la Ciencia Espacial, justo al lado del Capitolio, donde nos refrescamos con ese aire acondicionado que tienen en todas partes. 

Allí aprovechamos a ver una película en tres dimensiones sobre el espacio que fué sensacional, todavía no había experimentado esa manera de ver cine. 

Por supuesto, no pueden faltar las capsulas espaciales utilizadas en sus viajes al Universo y te maravillas de admirar tanto trabajo para llegar a conseguir sus propósitos.

Después de ese intenso día de calor, cuando regresamos al hotel comprobamos que había sido ese, el día de más calor en un buen numero de años. 

Tras este preambulo de las primeras visitas, voy a contar sobre todo las incidencias de la tercera visita, o sea la de este año.

Para empezar, con el viaje tan largo y puesto que en el billete de avión indicaban que daban un almuerzo, preparamos unos sandwich para comer, en el supuesto de tener hambre. Situación que no se dió, puesto que nos fueron dando cosas durante todo el trayecto. 

Lo bueno vino, cuando tienes que rellenar un documento en el que tienes que declarar lo que llevas contigo, y entre otras cosas te preguntpan si llevas algo de comida, a lo que dijimos que sí.

Al llegar a pasar el control de inmigración, ahí vino el tomate, por así decirlo. Cuando nos pregunta sobre la comida que llevabamos, se le explica y después de los detalles propios del paso de ese procedimiento, el guardia, sin abrir la boca, mete los pasaportes en una caja transparente, y nos dice que le sigamos. 

Así lo hicimos y nos llevó a un control de aduana donde otra vez nos preguntaron por el tipo de comida que llevabamos, en definitiva, se quedaron con ella. 

Pero ahí no queda la cosa, como habíamos tenido mucho retraso en el primer control, más luego el siguiente de la aduana, nos encontramos con que en la cinta de las maletas, no había ninguna de las de nuestro viaje y lo que era peor, no estaban las nuestras. 

Así que después de ir de un lado para otro intentando localizarlas, hasta las 7 de la tarde, no pudimos conseguir que nos las encontraran.  Para haceros una idea, habíamos aterrizado a las 2 del medio día. 

Nos alojabamos en un hotel que ya está en Virginia, no en el centro de Washington capital y allí todo se tiene que hacer en coche, nada de caminar o ver tiendas o gente por tu alrededor. 

Fuimos a ver Baltimore y también Alexandria, además de pasear por el centro federal, estar al lado de Lincoln en su memorial y un gran paseo por Georgetown, un lugar acogedor y muy de nuestro estilo de urbanismo. 

Poco más puedo añadir para no aburriros, pero solo decir que merece la pena darse un paseo de unos días por allí.