Mucha piedra

La claridad de las aguas

Cerezo en flor

VISITA AL JERTE

Tengo que decir, que a pesar de haberlo tenido relativamente cerca, durante un gran periodo de mi vida, nunca tuve la oportunidad de visitarlo en su esplendor de la flor.

Ciertamente, antes no había la publicidad de estas maravillas y claro, no se desplazaba la gente como hoy, que es casi imposible ir en fin de semana.

Si tengo que decir, que en una ocasión, viajamos hacia Hervás, era en el mes de Junio, con lo que al subir el puerto de Tornavacas, pude ver ese precioso valle, con un color espectacular, verde y rojo, ya estaban recogiendo el fruto. Me quedé maravillada.

Volviendo al valle en flor, reconocozco que lo he intentado en cuatro ocasiones, sólo en ésta última lo conseguí.

La primera fuí con unos amigos de Piedrahita, que me llevaron hasta allí, pero, pachasco, había llovido y adiós flor.

La segunda fuimos mi amiga Conchi y yo. Ese día amaneció nublado, pero aún así cogimos el coche y para allá que nos fuimos. Una pena, llovía con mala uva, cuando paramos en el mirador, no se veia nada o casi nada, vamos, por lo menos lo que esperabamos. 

Para comer, lo tuvimos difícil, había tanta gente, que nos tuvimos que conformar con pillar un bocata, después de esperar un montón. 

Lo peor era la lluvia, era muy desagradable la conducción en esas condiciones. 

Lo que si tuve es mucha suerte, pues al ir como copiloto, disfruté del paisaje a tope. Bajamos por el valle del Jerte y regresamos por el del Tietar. Placeres visuales como muchos de los que tenemos en nuestro gran país.

La tercera, me anticipé, no sé por qué me empeñé que a mediados de Marzo era la floración, así que nos marchamos a verlo. 

Chasco total, aún no había comenzado y nos tuvimos que contentar con admirar ese valle, pero nada más. 

Tuvimos la oportunidad de pasearnos por El Barco de Avila, Piedrahita y por Villafranca del Corneja, lugares que aprovecho a recomendar su visita.

Y por fín llegó el momento...., una amiga me envió un domingo, una foto en la que me enseñaba el Jerte en floración, allí estaba.  Por lo tanto, me dije, mañana lúnes que no habrá tanta gente, allá que iremos. 

Es un espectáculo digno de ver, además con la suerte de que podíamos parar sin problema para ver el valle el tiempo que fuese necesario, pasear por alli, con un día maravilloso, espléndido de sol y perfecta temperatura.

Suerte de que esa amiga me lo dijera, porque a la semana siguiente ya fué totalmente distinto, lloviendo y con frio. 

Así que puedo decir ¡¡¡ POR FIN PUDE VER EL JERTE EN SU ESPLENDOR ¡¡¡