Observando el cielo

Camino de alguna parte

Callejeando

Entrada a la catedral

SPLIT

Por fín se inicia el viaje en el crucero, salida desde Venecia con dirección a Split. 

Ese primer día todo era por lo menos situar dónde estaba cada cosa que nos interesaba en el barco. 

Ciertamente hasta que nos ubicamos en no tener que dar mil vueltas para saber dónde teníamos que ir, nos costó un par de días. 

El caso es que fuimos a ver el espectáculo preparado para los pasajeros y nos sorprendiò lo bien que estuvo y sobre todo que la presentadora iniciara y despidiera el espectáculo hablando en varios idiomas, empezando con el italiano, francés, inglés, español y alemán y eso anima a la gente.

Después fuimos a la cena, donde teníamos en el comedor el sitio reservado y la compartimos con otras cuatro parejas, formando una mesa amena y cordial.

Todos los días nos dejaban un plan de viaje en el que nos comunicaban la hora de llegada a puerto y la de regreso al barco para volver a zarpar, además la guía que viajaba con nosotros se ocupaba de indicarnos a todo el grupo de Madrid, la hora de salida hacia la ciudad que visitaríamos.

Una vez llegados a Split, nos recoge la guía local e iniciamos el recorrido andando. La ciudad antigua está en el mismo puerto, por lo tanto es cómodo, pero...., ahí viene el "pero", al entrar en el Palacio de Diocleciano, éramos como un rebaño de ovejas, todos apretujados para dejar al resto de turistas pasar, mientras la guía nos explicaba lo más importante de allí. 

Lo cierto fué, que no pudimos ver los edificios, la catedral y todo lo más bello que tiene, de una manera cómoda, porque éramos multitud de personas. 

Así que puedo decir que a pesar de las ganas que tenía de ir a Split, no disfruté de la visita, así que habrá que plantearse el organizar un viaje para ver  esa ciudad, aunque viendo la situación turística actual, me parece que va a ser muy difícil hacerlo. 

Hay países que debido, en principio a los buenos precios que había para visitarlos y luego el boca a boca, han tenido un incremento increíble en sus visitantes, así que ya veremos si consigo alguna vez volver a Split. 

Luego, llegó el momento de volver al barco, eso sí, tuvimos la oportunidad de sentarnos en una terraza y refrescarnos con una cerveza croata.