Y aquí lo diferente

Tumba de Cristóbal Colón en la Catedral

Plaza de España

La luna en lo alto

Reales Alcázares

Restaurante

Ahí está majestuosa

La gran dama a lo lejos

Esa ciudad deseada

Puente Triana

Hay ciudades que tienen un efecto especial y hacen tener un especial interés por conocerlas. En este caso hablaré de Sevilla.

Tuve la oportunidad de ir una vez, por razones de trabajo (una vez más), fué para estar una feria profesional y era un fin de semana, por lo tanto, durante el día, feria y solo dos noches para salir a cenar con los compañeros y una visita nocturna en coche. Insuficiente. 

En otra ocasión, estando veraneando en Punta Umbría, fuí un día para comer con los delegados de Sevilla, podeis imaginaros, pleno mes de Agosto "la calor que hacía", después de comer visita en el coche a ver la Macarena, luego tomar un café y regreso a Punta.

Después de los años, varias veces se nos ha invitado a volver, y por falta de ganas no era, pero el tema del calor....., en fín que ya en esta ocasión fijamos fecha para ir, buscando que fuesen las menos calurosas y tuvimos suerte, hizo calor pero totalmente soportable. 

Por fín llegó el momento y en esta ocasión nos acompañó la tia Carmen, que tenía ganas de conocer Sevilla.

Ese mismo día por la tarde, nos cogimos el caminito del barrio de Triana y tuvimos la enorme suerte de estar por el puente cuando vimos la luna que salía por detrás de la Torre del Oro, fué espectacular, toda la gente, tanto en el puente como por la ribera del rio, parabamos para fotografiar esa imagen tan encantadora. 

El primer día ya estaba más o menos el plan trazado, por la mañana visita a los Reales Alcázares. Lo mejor es ir con una visita guiada, pues aparte de que no tienes que esperar para acceder al recinto, te van contando toda la historia de los palacios que están allí dentro. 

Me dejó totalmente sorprendida, no puedo decir qué idea llevaba sobre lo que vería, pero desde luego me encantó. Me llevaba a los palacios Nazaries de Granada y cada cual en su lugar son irreemplazables. 

Por la tarde noche deambular por las calles de Sevilla, ver esos patios y esas casas tan estupendas, la gente en la calle, en fín la vida que nos gusta hacer a los españoles, es un placer.

Al día siguiente, por la mañana visita a La Catedral, vaya maravilla, la de obras de arte que hay más la historia que le acompaña. Después vuelta a callejear, comer y visitar el parque de Maria Luisa y la Plaza de España, vuelta al apartamento y descansar para por la tarde/noche volver a patear la ciudad.

En resúmen tengo que decir que hemos disfrutado, tapeado y gozado de Sevilla, ha cumplido nuestras expectativas y está claro que hay que volver.

El día del regreso, paramos en Córdoba a comer y dar una vueltecita por el entorno de la Mezquita. 

Córdoba tampoco defrauda, allí si que he tenido oportunidad de ir más veces y siempre, siempre he disfrutado pateandola.