La base de esta familia

La gran familia

La boda

Un brindis por el amor fraternal

Caras de sorpresa? de alegría o de todo a la vez

Disfrutando de un día de cumpleaños

Hermanas

IRLANDA

Historia de una mujer

 

Paseaba por ese barrio que había sido el mío, recordando esos momentos buenos y no tanto, pero que marcaron una parte de mi vida.

En un momento dado me crucé con una persona que me miró fijamente, cómo diciendo: ¿no me conoces?  no obstante,  ambas seguimos nuestros caminos, pero su imagen me quedó en la retina.

Mi cabeza bullía como una olla a presión intentando recordar de qué y donde la conocí.

Generalmente, cuando no recuerdas algo, se te queda el disco duro de tu cerebro funcionando hasta que, zas,  llega el momento, en el que sin siquiera estar pensando en ello, se te enciende la luz y ahí está, la respuesta.

Esos ojos tan lindos no podían ser de otra persona, nada más que de Irlanda.

Recuerdo su nombre principalmente porque es muy poco corriente, pero seguí a mis cosas sin dar más vueltas al asunto.

Después de que pasaron unos días, me vino otra vez a la memoria esta persona y obviamente, no sabía nada de ella desde que me fui de ese barrio y sentía curiosidad por saber qué había sido de su vida después de esos tiempos tan difíciles que tuvo que vivir siendo tan niña.

Y se me ocurrió que seguramente si buscaba en Facebook podría encontrar algo sobre ella, pensando qué al ser tan joven, utilizaría esa red social como mucha gente.

Comencé la búsqueda, con la facilidad de que al tener un nombre tan original no me costaría encontrarla, lo que así fue, pronto apareció.

Entonces pude comprobar que se había transformado en una mujer inquieta, a veces impaciente con la vida, protestona, pero sobre todo, buena persona, amante de sus amigos y de ese marido e hijos que tiene.

A veces la ves derrumbada por el peso de la responsabilidad maternal, pero ahí está emergiendo de esas dudas, gracias al apoyo y las palabras de ánimo que recibe a través de esta red social y que me consta que también lo harán personalmente.

Veo entre sus amistades a otra persona, que también era vecina de la misma casa, esa amiga, casi hermana que hoy son  por afinidad, complicidad y todo lo que hace que dos personas desde muy jóvenes, compartan la vida.

Me ha venido al recuerdo cuando oía la puerta del piso de arriba cerrarse y acto seguido alguien bajando corriendo por las escaleras, como un potrillo,  y me decía: “ahí va Irlanda a casa de su amiga”.

Ciertamente eran una familia que llamaban la atención por las buenas relaciones que tenían con todos los vecinos y en especial con los padres de esa amiga inseparable.

Como me ha picado la curiosidad, de vez en cuando vuelvo a meterme en la red social en que se mueve y así me voy enterando un poco de cómo está y veo que sus niños van haciéndose mayores, unos niños adorables, y ella, cada vez más guapa más mujer…., también he visto que en su vida le ha llegado otro momento duro de superar. Se hundió en una amarga tristeza, pero que va superando, gracias a esa familia tan estupenda que tiene además de esas amistades que la ayudan, que intentan hacerle superar ese duro momento, incluso los vecinos con los que tenían tanta amistad, tienen hacia ella y sus hermanos un amor de familia. 

Así veo que se consideran mutuamente.

Casualmente, al cabo del tiempo volví a darme un paseo por aquel barrio y no sé si con la esperanza de volver a verla y hablar con ella. 

Para mi sorpresa con quien me encontré fue con la madre de su más querida amiga. Me presenté, tardó un poco en reconocerme, pero al poco tiempo si lo hizo, nos fuimos a tomar un café y charlar sobre aquellos tiempos en que coincidimos como vecinas.

Según avanzaba la conversación, la pregunté cómo estaba la familia que vivía encima de mí piso y me comentó que estaban más o menos bien, que había fallecido el padre hacía poco tiempo y que estaban bastante destrozados, pero superando el mal trance poco a poco.

Siguiendo con la conversación, la pregunté si recordaba aquellos tiempos en que Irlanda bajaba a su casa, casi siempre después de comer, para estar con su querida amiga. Claro que lo recordaba, era lo cotidiano, igual que la relación de amistad que la unía con la familia, con todos. Con las trastadas que hacían los hijos de ambos vecinos y que hoy sirven de risa, cuando hablan de ello.

Añadió que para ella, eran sus otros hijos y que todos entre sí se consideraban hermanos, pues era mucho lo que les unía.

En fin, el resultado fue que me afirmó en lo que había leído en Facebook, que Irlanda se había convertido en toda una madre, con su entrega total a su familia y a las amistades de verdad, aquellas que siempre encuentras cuando las necesitas.

No obstante, seguiré de vez en cuando curioseando para saber cómo le sigue yendo la vida, que deseo transcurra, como a todo el mundo le pasa, con altos y bajos, pero siempre que los afronte como hasta ahora, con ilusión y con mucha fuerza y garra, que veo que no le faltan ninguna de las dos. 

A ver si algún día nos volvemos a encontrar por ese nuestro querido barrio.