Atardeceres

Nuestra Zeta, así de pequeña

YA VAN SIENDO MENOS

Cada día me siento más apática.

Cierto es que se me ve feliz y siempre sonriendo, no obstante, me voy aproximando a lo previsible, que puede ser una enfermedad cruel, una parálisis de mis actividades, o sea de la fuerza vital que ahora me mueve y entónces se acabará todo. 

Es evidente que a cualquiera y en el momento más insospechado, le puede sobrevenir todo lo que anteriormente indico, pero sin embargo, por razones de la edad, voy inexorablemente a que todo pueda terminar más o menos pronto. 

Voy a por los 70 y por supuesto que ahora eso es ser "joven" pero no es cierto, salen achaques y cosas que te van invalidando a seguir siendo como eras.

No sólo hoy, si no que ya llevo tiempo pensando en que la de cosas que he dejado de hacer, por unas razones o por otras, como por ejemplo, bailar. Lo estoy haciendo,  pero no es esto lo que hubiera querido, si no poder ponerte esos vestidos maravillosos, hacerlo con gracia y soltura, volar.., pero no, me he quedado en eso en conformarme con ir una vez a la semana y estar una hora y media haciendo salón y lo disfruto, claro que sí, pero a veces me parece que me he perdido mucho, mi cuerpo a veces está agotado, pero aún así voy e intento hacerlo lo mejor que puedo, aún así con un poco de insatisfacción.

Al cabo de los años pasados pienso en si yo hubiera sido consciente de que podía ser atractiva para otros hombres, qué hubiera pasado? La realidad era que entónces no podías andar con unos o con otros, pues enseguida te tachaban de "fresca" u otros calificativos más fuertes. 

Ahora bien, ciñendome al comienzo de mi perorata, reitero que quizás haya sido por la ausencia de mi madre el pensar que ya no tengo ese lazo con mi ser, con mi esencia y todo eso me lleva a ver lo frágiles que somos,  lo rápido que pasan los años, y que cuando quieres darte cuenta estás ahí al borde del precipicio.

Perdonar por este texto tan triste y desesperanzador, pero así es como me siento últimamente.