Qué será.será

Siempre para este nieto, llegan los Reyes con un libro.

YA ESTA AQUÍ LA NAVIDAD

Hoy en día estas fechas son para en teoría celebrar la Navidad, pero aunque yo no soy particularmente religiosa, ni practicante ni nada de eso, entiendo que es lo que debería ser. 

Aún más, se han convertido en días de despilfarro y gasto a manos llenas, luego llegarán las famosas cuestas, la de Enero, Febrero y Marzo....

Para mí, como para mucha gente, nos faltan tantos seres queridos que es imposible pasar de largo por esos sentimientos llenos de ausencias. 

La única fecha que me gusta celebrar es el día de Reyes y tampoco es como antes, ya no soy una cria, ahora es el ver a mis nietos recibir sus regalos, lo único que me satisface, además de estar con mis hijos y sus respectivos comiendo unos días antes de la Navidad. 

Cuando mi madre vivía, aún estando en la residencia, nos juntabamos toda la familia, incluida mi hermana, cuñado y sobrinos. 

Por lo menos estos últimos Reyes, así lo hicimos. Los próximos, por razones de salud de mi hermana, ya se verá.

Voy a recordar ahora alguna anécdota referida a la noche de Reyes en mi casa, cuando mis hijos eran aún pequeños. 

En este caso en concreto los únicos más pequeños eran Esme y Paco, por lo tanto Esther y Luis me ayudaron a montar toda la estructura de la ilusión de los Reyes. 

El caso fué que estabamos probando un tren que estaba dedicado a Paco y al poner las pilas, no sé cómo fué, pero empezó a pitar como loco y nosotros sin saber cómo pararlo para que no se despertase el niño, así que entre risas y silencios conseguimos parar el pitido y poder montar todo junto a sus zapatos correspondientes. 

En otra ocasión en que mi nieta mayor pasaba esa noche en casa, se me ocurrió ponerle unas etiquetas con pistas sobre donde podrían haber dejado sus Majestades sus regalos y claro, la hice recorrer toda la casa. Pobre mi niña, qué paciencia tuvo....

En otra ocasión, siento a los niños que empiezan a despertarse y dirigirse hacia el salón en espera de ver sus regalos y ¡oh, sorpresa¡ no había nada. Sus zapatos si, pero sin otra cosa alrededor, por lo que les entró una desilusión tremenda y fueron rápidamente a mi cuarto a buscarme. Ahí hice todo el paripé de estar tambien preocupada por no saber qué había podido pasar y claro, no podíamos quedarnos allí mirando los zapatos, así que con todo mi "pesar" les dije, bueno, vamos a la cocina y desayunaremos. Mis hijos todo tristes me acompañaron a la cocina y ¡Andá¡¡ todos los regalos estaban allí con cartelitos para cada uno., vaya alegrón que se pegaron después de tanta desilusión como habían sufrido....

Luego me reproché haber causado esa decepción en sus caritas, pero creo que a su pesar fué más gratificante, ver que sí que les habían dejado sus regalitos. 

No sé si se acordarán y si no lo hacen, esto les va a servir de refresco y seguro que es porque no les causó tanto trauma el pasar por esto. De todas maneras, les pido perdón, por esa travesura.