Tallín

Tallín

Catedral ortodoxa, desde el hotel

Por las alturas en Tallín

Descansando en Tallín

Vistas desde el hotel

Decoración Art Nouveau

Teatro de la ópera

La Libertad

La casa del gato negro

Callejeando

El cerro de las cruces

Un lugar para descansar, que no falten las mantitas para el frio

Cementerio

Iglesia de Santa Ana

Interior de una iglesia católica y una gran barco.
Vilma

LITUANIA, LETONIA, ESTONIA

Este precioso viaje fué en el año 2016 en pleno mes de Agosto, justo coincidiendo con mi cumpleaños fuera de casa.

Empezamos el viaje en Lituania, en la capital de la misma, Vilma.

Como ya hemos visto en otro viaje del año anterior, los hoteles suelen estar algo retirados de la Ciudad a visitar, por lo tanto, hay una pérdida de tiempo bastante grande, claro que todo depende de las distancias, claro.

Primero nos llevaron al hotel y luego aprovecharíamos para dar una pequeña visita con nuestra guía antes de la cena, aunque en realidad la visita no podía ser muy extensa, no obstante, nos dió lugar a ver la ciudad ya empezando a anochecer.

Hubo edificios que me llamaron poderosamente la atención, como una torre/campanario que esta inclinada y además no está en el mismo edificio de la iglesia, se encuentra en la misma explanada. Es muy original

El resto de la ciudad tiene multitud de iglesias, muy curiosas, un barrio pintoresto, por ser de artistas y sobre todo, lo que más me llamó la atención fué un cementerio, donde están sepultados todo tipo de personas, sin importar nacionalidad, religión o porqué fueron allí a morir, de hecho hay alemanes, rusos..., de todo.  Se respiraba tranquilidad (evidentemente es lo normal en un cementerio, no van a estar de juerga los difuntos) pero lo que quiero decir es que no se notaba la tensión que podría tener, por los visitantes que pueden ir. 

Cuando ya nos dirigimos al siguiente País, nos llevaron a un cerro plagado de cruces de todo tipo, y de una manera totalmente arbitraria, sorprendente. Eso si que me produjo otra sensación diferente al del cementerio. Parece ser que ese montículo, ninguno de los ocupantes que tuvo ese país, quería que estuviera así, por lo que una y otra vez lo destruian y los lituanos volvían a levantarlo. Se ha quedado como un lugar de peregrinación. 

Retomamos el camino, dirección a Letonia. Aquí nos vemos con las mismas condiciones que en el país anterior, al visitar Riga, vimos otro tipo de ciudad más moderna y con mucha historia actual.

Permanecimos un día allí, y al siguiente, vuelta al autocar y viaje hacia la capital, pudimos ver el Palacio de Rundale, además de sus bellos jardines, de estilo francés por donde fué un placer pasear.

Afortunadamente el hotel estaba más en la Ciudad, por lo que aunque no pudimos ir andando, después de cenar, por estar en obras la zona, si nos permitía que los trayectos fueran más cortos.

Los edificios con un estilo Art Noveau  y con grandes avenidas. El moumento a la Libertad, la gran catedral ortodoxa y sin ser un moumental, si es llamativo, un Hotel con una gran altura, donde puedes tener una vista general de la ciudad, que merece la pena hacer. Para empezar tienes que subir a esa cafetería por un ascensor exterior que llama la atención, ya que según vas subiendo vas admirando toda la panorámica que te permite, desde esa situación. 

En esta ciudad tanto el agua caliente como la calefacción, corre por todas las calles en tuberías, claro, lo que proporciona a los ciudadanos cierto confort. 

Y vuelta a coger el bus, esta vez con dirección a Eslovenia, capital Tallín. 

Ya me habían hablado de esta ciudad y ciertamente no defraudó. Mantiene mucho de su parte medieval, combinado con la parte más moderna de la Ciudad.

No me voy a extender en relación a las bondades de este país, pero sí lo que me agradó. 

El hotel en esta ocasión, si que estaba muy lejos del centro de Tallín, era un complejo termal, con grandes jardines y un paseo por la orilla del Báltico que hizo que la distancía no se nos hiciera la sensación de estar recluidos, sin poder moverte. El trayecto hacía el hotel era extraordinario, ya que lo hacíamos entre bosques y viendo como entre ellos había caminos para circular con bicicletas, en verano y con esquies en invierno.

Aparte de las zonas que visitamos con nuestro guía, tuvimos practicamente un día libre, ya que algunos de los compañeros de viaje hacían una excursión a Helsinki, que a nosotros particularmente no nos apetecía, y mira por donde acertamos, pues los que fueron, volvieron bastante descontentos.

Sin embargo, nosotros pudimos pasear por toda la Ciudad a nuestro antojo, disfrutando de toda ella. 

Por cierto que, en el lugar donde nos dejó el autocar y que lueglo era donde nos recogería para volver al hotel, era delante de un hotel, que tenía la historia de que en las habitaciones de la parte superior, estaban las instalaciones de la KGB, donde tenían controlado a todo aquel que se alojase en el mismo. Todo eso lo descubrieron cuando por fín se liberaron de la presión soviética. 

Es de resaltar que allí a los rusos, aún nacidos allí, no les permiten ni votar ni por supuesto ejercer puestos políticos. Es una animaversión absoluta hacia los rusos. 

Parece mentira, que lograron librarse de ellos sin levantarse en armas ni ocasionar muerte alguna, sencillamente se plantaron delante del palacio gubernamental y a base de cánticos y de no moverse del lugar, consiguieron que no salieran los que estaban dentro, ni que entrasen los de afuera.  Por lo menos eso es lo que nos contó el guia, y como tal, lo cuento. 

En estos países hay muchas iglesias ortodoxas y también católicas. Están avanzadísimos en el mantenimiento del medio ambiente, todas las gestiones se hacen a través de internet, todo lo hacen fácil al contribuyente. 

Recomiendo totalmente visitar estos tres países.