Por los montes

Y las quitanieves no llegaban

La nieve ciega los caminos

COSAS DEL TRABAJO

En pleno invierno, tenía previsto ir con el Director Comercial a visitar a un cliente y además invitarle a comer.

El caso era que esos días había estado nevando y se avisaba de más nieves para esos días, tanto era que no sabíamos si ir o no.

El caso es que hablé con el responsable de compras de esa empresa para preguntar cómo estaba el tiempo por allí. 

"Totalmente despejado y sin amenazas de nieve".., pues como consecuencia, seguimos adelante con el plan trazado. 

Fuimos, conversamos sobre los temas que teníamos previstos hablar y después nos marchamos a comer.

Según avanzaba la tarde, veíamos que el tiempo se empezaba a poner feo, feo, tan feo, que el mismo cliente nos avisó que sería conveniente que nos fueramos a Madrid, para evitar la posibilidad de quedarnos atascados en la carretera.

La situación se fué poniendo cada vez más fea, nevaba de manera mas continuada, mientras tanto seguíamos avanzando hasta que llegó un momento en que teníamos atasco, las máquinas quitanieves no pasaban y aquello cada vez se ponía más feo.

Hasta ahí todo en principio normal. Lo que dió origen a la anécdota fué que llevaba ya horas sin hacer pipi, y la cosa se complicaba, pasaba el tiempo, no avanzabamos practicamente nada y yo cada vez con más necesidad. 

En un momento dado, le dije a mi jefe que tenía ese problema y que miraría a ver cómo podía hacer mis cositas ahí, rodeada de coches y de gente dentro de ellos claro. 

Me propuso que como cuatro coches detras de nosotros había un autocar de Alsa, y solían llevar servicios, que fuera y lo hiciera allí.

Sí claro y yo con mis taconcitos, me voy por la nieve y me pongo a llamar a la puerta del autocar, luego vuelve..., pues no, así que abrí las puertas delantera y posterior y me metí entre ellas para que nadie me viera y por fín pude resolver mi problema. ¡qué descanso¡ 

El tiempo seguía pasando, hasta que por fín conseguimos atravesar ese tramo y llegamos a nuestras respectivas casas, sanos y salvos, ah¡ y yo por lo menos con la vejiga vacía. 

En otra ocasión, esta vez no había nieve, pero estabamos en medio del monte, haciendo una prueba con unas máquinas en una carretera que atravesaba de un pueblo al otro. 

Pasaron unas cuantas horas y me llegó el momento de tener que evacuar las aguas menores y lo mismo que en el caso anterior, ahí estabamos en medio del campo, con bastantes hombres a mi alrededor y no habiendo ningún refugio para hacer mis cosas, así que me fuí hacia donde teníamos los coches aparcados y cobijandome entre ellos, pude por fín hacer mis cosas, claro que ahí no llevaba tacones, estaba con botas y pantalones de trabajo, no había nieve, pero claro había que despejar la zona bajando los pantalones y mirando a todos lados por si aparecía alguno de los trabajadores. 

Y con estos hechos anecdóticos de mis tiempos laborales, hoy lo dejo.

Otro día más, no creais que sólo son éstos.....