SER MADRE

Ayer, estando en un restaurante comiendo, vi a una mujer gestante, con ese gesto tan nuestro, el de acariciarte el vientre, como si en ese momento ese pequeño ser que llevas en tus entrañas te estuviera pidiendo mimos.

En ese instante me vinieron al recuerdo todos y cada uno de mis embarazos, cómo hablaba a mis hijos e incluso les regañaba cuando en una de esas posturas en que se colocan, donde te duele hasta el alma, les hablaba y presionando levemente donde sentía esa presión, para que se cambiaran de postura.

Me encantaba sobremanera, cuando estaba tumbada y observaba un pequeño bulto recorriendo mi tripa. 

Hoy se sabe que dentro de nosotras los fetos sienten todo aquello que hay en nuestro alrededor.

Las mujeres somos afortunadas por ser las generadoras de vida dentro de nosotras. 

Luego tenemos ese momento del parto, no voy a decir que es un paseo de rosas.

Cuando estas en estado de buena esperanza, las mujeres sobre todo te desean, "que sea una horita corta", caramba con la "horita" ya hubiera dado algo porque hubiese sido así, pero no, en unos casos más y en otros menos, pero ojo con el detalle. Esas mujeres no habían parido? porque a mi no se me ocurre decir eso a ninguna futura mamá.

Han pasado dos días del celebrado día de la madre y no creo que haya mejor manera de agradecer a nuestras madres, lo que han podido sufrir hasta que nos pudieron ponernos en el mundo. 

Gracias madre. A mi no me pariste, pero sufriste los dolores hasta que llegó el momento de la cesárea.

Afortunadamente existen métodos para ahorrar muchos de los dolores del parto. 

Sin embargo para mí, el momento más importante es cuando por fín alumbras a ese ser que te ha acompañado en tu interior durante nueve meses.