ABANDONADOS

Cada vez estoy más convencida que la humanidad es menos humana según nuestra vida va evolucionando, mejor coche, mejores vacaciones, una casa más grande y en un barrio más estiloso, etc., pero nos vamos olvidando de los que nos dieron todas las oportunidades para conseguirlo.

Voy a relatar el caso de una vecina, de toda la vida que hoy ya es una anciana, tristemente social y sicologicamente abandonada.

Lucía fué una mujer luchadora, que trabajó para sacar a sus hijos adelante. Hasta ahí no es nada raro, puedo osar anticipar que como la mayoría de mujeres y hombres de la generación anterior a la mía.

Hoy, Lucía está hacinada en una habitación, en el último rincón de la casa, con una ventana que da a un patio interior. 

Quienes tenían que mimarla y atenderla, la desalojaron de esa salita donde ella pasaba el día, asomada a un balcón y por donde, no solo entraba el sol, si no que veia el bullicio de la calle, a veces molesto y otras divertido.

Hasta estos momentos en que estoy contando su historia, ella corre con todos los gastos de la vivienda, y hasta hace muy poco de la alimentación del hijo que vive en su casa. 

No penseis que este señor no trabaja, no, mucho o poco gana su sueldo todos los meses, pero no se le ocurre aliviar el gasto a su madre, que por cierto, cobra una pensión exigua, pero como las personas de antes, apura hasta el último céntimo.

Para más tristeza, cuando el hijo y su compañera llegan a casa, a ninguno se le ocurre ni siquiera asomarse a la habitación para ver como está.

Al estar enferma, va a su casa cada día una enfermera a curarla, así como la asistente social, que se preocupa por su estado y situación. 

Lucía no quiere irse de su casa, a pesar de todo. 

Está tan olvidada y desesperada por su situación que hasta ha llegado a pensar en quitarse de en medio. 

Hoy prefiere dejarse morir y si algún día se les ocurre entrar en la habitación, se la encuentren ya cadaver.

No me digais que no es una situación penosa.

Esta historia la conozco porque en alguna ocasión, me llama por teléfono y la pobre se desahoga. 

Como en todas las situaciones de la vida, habrá dos versiones, no me atrevo a juzgar al 100% pero como madre, sufro por ella.