LOS VERANOS

Hola a todos.

 

Estamos ahora en una época de calor.  Que este año está siendo con unos cuantos grados mas? no lo discuto, pero hoy voy a extenderme con esos recuerdos de las noches de verano con mi familia. 

Supongo que sería en las noches de los sabados o los domingos, a tanto mi memoria no alcanza. Lo que sí era cierto es que en las casas hacía un calor de ahogarse, entonces no había ni siquiera aire acondicionado, con suerte, unos ventiladores o abrir la puerta que daba a la escalera para que hubiese corriente de aire. 

Las ventanas, una vez que caia el sol, con las persianas de tablitas de madera verdes, se subían hasta arriba para que entrase el aire. 

En mi casa, no había ninguna habitación que diera a la calle,(y una que no tenía ventana, llamada por todos el cuarto oscuro) todas daban a un patio interior, grande, pero al fín y al cabo un patio, donde el sol había calentado a base de bien las paredes y que aunque entrase alguna brizna de aire, era calentorro, pero no nos quejabamos nadie, era lo que había. 

Las siestas eran obligadas, los padres en el dormitorio y nosotras más una prima que es de la edad de mis hermanas las gemelas, en el salóncito, con una manta de esas de Palencia, tiradas en ella y la obligación de estar calladas y por supuesto dormir.

Bastante dificil, pues entre unas y otras, pasabamos el rato cuchicheando o yo, al ser mas mayor que ellas, leyendo tebeos, que era mi afición. Para mantener el nivel de lectura, todos los domingos con la paguita que me daban mis padres, me acercaba al quiosco que había en el paseo de Doctor Esquerdo a cambiar los leidos por otros nuevos. 

En concreto de lo que quería hablaros era de esas noches en las que mis padres con  unos amigos, (de los de verdad Fidel/ Amparo y Fernando / Esmeralda) mas algun vecino con los que también les unia una amistad, se juntaban en un bar con terraza que estaba situado en la esquina de la calle de Alcalá, al final, justo enfrente de la plaza de toros. 

Cada uno llevaba algo para la cena, ya sabeis, lo tipico, mi madre su riquisima tortilla de patatas y pimientos, otras unas empanadas, esos filetes rusos tan ricos o bien el chorizo y el salchichon, lo que fuese que tuviesen. La bebida era lo que se consumía en esa terraza. 

Los crios, jugando sin ningún temor, dentro del recinto.

Así esas noches se llevaban mucho mejor. 

Hoy, el establecimiento de que hablo y otro que había enfrente, un poco mas grande, el Cristales, ya han desaparecido. El cambio obligado por las ofertas económicas de esos espacios, que eran más útiles para otro tipo de negocio. 

El bar Cristales resistió lo suficiente para que fuese donde mis padres celebrasen el bautizo de mis hermanas gemelas, apoyado por los tios que eran los padrinos de ellas.

Ahora es una inmensa tienda de muebles, que siempre que la veo recuerdo con nostalgia esos momentos vividos. 

La comunión de mis hermanas se celebró en el lugar que ocupaba el otro bar que comento y que se había convertido en una cafetería y unos salones enormes donde se celebraran bodas o comuniones, lo mismo valía para una cosa o la otra. Eran los salones De Torres, allí celebraron sus bodas algunas de mis amigas de la infancia.

Otro día contaré más cosas sobre ese "cuarto oscuro" hoy solo hablo del calor 

Feliz verano