Museo de la Navidad

Otra iglesia

Ayuntamiento e Iglesia

El perfil de la ciudad

ROTEMBURG

Lo prometido es deuda y aquí voy con el otro relato referente al viaje a Alemania, en este caso a esa ciudad de la Navidad o de cuento de esos de Andersen o los Hermanos Grimm.

Según te vas acercando, la guía te va poniendo en antececentes sobre lo que nos vamos a encontrar en Rotemburgo.

Llegamos al medio día, y como suele ocurrir con este tipo de excursiones, se recorren muchos kilometros para parar en dos lugares, uno de ellos es un castillo y otro al fin la ciudad de la Navidad.

Volviendo al tema, llegamos allí y lo primero que hicimos es buscar un sitio para comer, lo dificil es elegir cual, hay un montón de ellos, así que donde nos gustó la carta y el local. La atención fué muy buena y comimos estupendamente, después nos dispusimos a recorrer los puntos más interesantes. 

En ese momento de máximo calor, aún estando allí a mejor temperatura que en Madrid, pero aún así era caluroso. 

Llegamos por la calle principal al Ayuntamiento, Iglesias, callejuelas y recovecos que como he dicho antes, parece que estas metida en un cuento.

Con nuestro mapa en la mano, localizabamos los lugares más interesantes y sobre todo buscabamos el Museo/tienda de la Navidad, lo que hace de esta ciudad un referente en esas fechas en que son tan famosos sus puestos con todo tipo de decoración para esos días. 

No es demasiado grande, por lo tanto enseguida encuentras lo que buscas, según nos metimos por una calle con un arco al fondo, se nos abrió un espacio verde, un jardin, natural sin ese tipo de ornamentos que suelen tener. Alli con una muralla que lo bordeaba se veia el inmenso perfil de Rotemburgo.

Después accedimos al Museo y allí si que te sientes una niña embobada mirando todo lo que hay para asombro y admiración de grandes y pequeños. 

Así que ahí fué donde compré algo para mis nietos. 

Cuando salimos de allí nos encontramos de bruces con la carcel, no quisimos entrar, porque no solo cumplia esa función, también era lugar de torturas y eso no me gusta tanto verlo, aunque ya sabemos que la Edad Media, no se caracterizó precisamente por ser suaves con sus prisioneros. 

 En la proxima entrega os hablare del castillo que visitamos, no os lo perdais.