HISTORIA DE UNA HORMIGA

Ese día me encontré un poco despistada, no sé qué me habrá ocurrido, pero he salido, como todos los días del hormiguero para ir con mis compañeras a buscar provisiones para el largo invierno. 

Caminaba de regreso, arrastrando con mi boca un abejorro que me había encontrado por el camino, por lo que volvía mas rapido, pero de repente sopló un viento tan fuerte que me hizo salir despedida a mucha distancia de por donde estaba, y lo que es peor, no llevaba mi abejorro. 

¿Qué había ocurrido? En mi corta existencia nunca me había pasado algo asi, ni siquiera la hormiga reina nos había contado que fuese una cosa habitual.

Volviendo a mi situación, observaba alrededor mio por si conseguía averiguar donde estaba para retomar mi camino, pero no había manera, no veía a ninguna de las muchas compañeras que tambien cumplian la misma misión que yo. Me dí cuenta que donde había caído,  no había arena, solo una cosa muy dura y de color gris, además de mucho peligro. Había unos seres muy grandes que avanzaban a toda prisa dirigiendose hacia mí, que gracias a mi pericia, pude evitar que me aplastaran..., cuando parecía que había pasado ese peligro, de repente me veo bajando por una pendiente. Tampoco había tierra, pero ahí tenía más peligro aún que antes, no se qué tipo de animal ruidoso y que circulaba a toda velocidad casi me atropella. 

No sabía qué hacer, si quedarme escondida en algún recoveco o seguir avanzando hasta localizar mi camino. 

Tenemos unas glandulas que hace que nos comuniquemos entre nosotras para no perdernos, pero las mías debían haberse obstruido con ese vendaval. 

Y ahora que? me quedé agazapada para que ningún otro ser me pudiera ver ni atacar, ya veré como resuelvo la situaciób.

Fueron pasando los minutos y las horas hasta que nuevamente sentí ese fuerte vendabal, que en este caso, por esas cosas de la suerte de la vida, me situó muy cerca de mi hormiguero, allí volví a sentir el arrastrar de mis compañeras su carga para alimentar a la hormiga reina, entónces respiré, por fín había recuperado mi senda. 

Cuando empecé a explicar al resto de las trabajadoras, lo que había vivido, todas se reían de mí. No comprendían que solo me hubiese ocurrido a mí. Lo cierto es que yo tampoco lo entendía. 

- Esta cabeza loca, se ha quedado dormida debajo de cualquier hoja, no ha recolectado nada y nos cuenta esta trola....

Y así se quedó la pobre hormiga, había conocido otro mundo peligroso y nadie le hacía caso, pues peor para ellas. 

Su experiencia no se la quita nadie, para lo bueno y lo malo. 

 

 30 de Junio 2022