YA SON VEINTITRES

Quién lo diría, hubo alguien que no daba un duro por nuestro inicio en esta ralación e hicieron lo imposible por fastidiarla. 

Como en todas las parejas hay momentos más o menos intensos, hay roces, hay de todo, pero sobre todo respeto y mucho cariño.

Debido a los años que tenemos, se acercan esos momentos más difíciles como serán los de la enfermedad, que nos llegará como a todo el mundo, y no hay nada mejor que apoyarnos uno en el otro. 

Después de salir de un matrimonio que no funcionó del todo, ni se me ocurría la posibilidad de iniciar una relación con otra persona. 

Me había llegado el momento de vivir y disfrutar de cada momento. Tuve un pretendiente, que la verdad, no me atraía pero sin embargo me lo pasaba bien con él, había cine, baile, etc., lo malo era su insistencia, y porque no decirlo, el agobio que me producía, era un cansino. 

En una ocasión que fuí con una amiga a ver un concierto de Serrat, al día siguiente me comentó que nos había visto..., eso qué era? acoso, celos?. No lo sé pero ya había tenido sufiente en mi matrimonio. 

Y de pronto, llegó él, Fernando. No eramos unos desconocidos que coinciden en una discoteca o en un bar de copas, teníamos una relación de familia, es el hijo de mis padrinos, que a su vez eran amigos intimos de mis padres, De esos amigos que han estado siempre, a las duras y a las maduras. 

El se casó y se fué a otro pais a vivir. Todos los veranos volvía a España para estar con sus padres y luego con su madre, cuando se quedó viuda.

Mi madre siempre me decía: Has llamado a "Fernandito"? a lo que yo respondía, mamá el viene para estar con su madre y se la lleva de viaje a Castro Urdiales o Cartagena, no voy a estar dando la murga, si a el le apetece llamar ya lo hará.

Nunca faltaban las felicitaciones navideñas y sobre todo cuando mi padre falleció, escribió una carta expresándole sus sentimientos de dolor por esa pérdida, que mi madre guardó con mucho cariño.  

Así fueron pasando los años, hasta que en un momento dado, volvió a España, para quedarse cuidando de su madre que ya no podía estar sola. 

Cuando su madre falleció, despues del funeral, pensaba en regresar a su otra residencia y quedamos para darme unas fotos que sus padres guardaban mías, por lo que un día como hoy, veinticinco de Julio, quedamos como los turistas, en la puerta del Sol para vernos, y allí comenzó todo. 

A mi regreso a casa, llegaba flotando, sabiendo que sin buscarlo había encontrado a mi amor, sin plantearme fecha de finalización. Quería ser feliz y disfrutar del momento, tenía cuarenta y nueve años y no podía dejar pasar ese tren. 

Por eso, hoy veintitres años después cuento a grandes rasgos, nuestra hitoria de amor. 

Seguimos sin saber la fecha de caducidad, pero mientras tanto, disfrutamos y vivimos. 

 

Veinticinco de Julio de 2022